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"...el hombre imprime a todos sus actos la característica de
la inconsecuencia y de la debilidad En este mundo lo único
completo es la desgracia ".
BALZAC, 1831 |
Advertencia
Este no es un texto cien por ciento científico, aunque esta
escrito por alguien que se jacta de ser un amante de la
ciencia, de hacer de ella su modus vivendi. Posee esta
historia ciertamente elementos y conceptos resultados de la
teoría y la práctica científica, pero es más bien una
reflexión, una oportunidad de volver la cara a un estilo que
los rígidos modelos de revistas científicas han desechado de
su haber por diversos motivos, no necesarios de comentar aquí.
Incluye ideas, sentimientos y también vestigios de emoción
desbordada. Posturas radicales, pero también algunas muy
flexibles. Enojos y desesperaciones propias de la edad,
cronológica y geológica. Esperanzas, conservadas celosamente,
acerca de un futuro incierto sobre uno de los legados más
grandes de la historia evolutiva de nuestro planeta Tierra, su
riqueza y variedad de formas vivientes.
Consideraciones iniciales
La modificación de nuestro alrededor ha sido una
característica, ponderada por algunos pensadores, para
diferenciar al ser humano del resto de los animales. Esta
modificación, que se ha convertido en profunda alteración, ya
era preocupación de otros intelectuales en el siglo XIX, sino
es que mucho antes. La alteración ha ido demasiado lejos,
víctima de la codicia y la sin razón. Reforma, no sólo de
nuestro entorno sino también de nuestros valores o principios
como sociedad. Una brecha que muchos vemos como imposible de
cerrar, quizá de disminuir un poco. Así, la conciliación entre
millones de intereses, válidos, artificiales, superficiales,
temporales o permanentes ha sumido a la comunidad científica y
en menor grado al grueso de la población, en la búsqueda de
formas, soluciones, hechizos o fórmulas mágicas para
preservar, corregir o cuando menos retardar, el agotamiento de
nuestros recursos naturales.
Es curioso reconocer que ante las evidencias mostradas y
muchas de las veces manipuladas por la prensa, televisión y
tradición oral o ficticias, materializadas como una proyección
en diversas revistas, libros y películas de ciencia ficción en
las que la mayoría de las veces, me atrevería a decir que casi
en un cien por ciento, se muestra un panorama macabro, ausente
de seres vivos, landas desoladas, desiertos vastos, aguas
contaminadas y una guerra fiera por la posesión de los pocos
buenos alimentos y tierras disponibles, somos incapaces de
reflexionar, detenernos a pensar, imposibilitados de actuar
para cambiar el rumbo que generaciones pasadas nos han forzado
a caminar.
La frase tan célebre de Karl Marx y ampliamente difundida
entre los pseudointelectuales (así nos denominábamos a
nosotros mismos) de mis tiempos mozos: "la religión es el opio
de los pueblos", que con tanta sabiduría fue acuñada, ha dado
paso a una peor, en el sentido de que está terriblemente
generalizada. Las religiones, estoy seguro, quisieran tener la
trascendencia que este objeto, esta fantasía, tiene en la
actualidad: "dinero opio de los pueblos". Bueno, dejémonos de
moralidades y asumamos el reto de escribir sobre este tema tan
controvertido, cenagoso, tramposo pero a la vez alucinante,
complicado y fantástico. La Biodiversidad, ¡divino tesoro!
El problema de definición
Quizá no podemos iniciar esta contribución sin intentar
definir, lo que se entiende por biodiversidad
(NOTA 3) y como
será interpretada a lo largo de esta contribución. La palabra
no es más que la conjunción o abreviación de dos conceptos que
vinculados facilitan y acrisolan una idea, desde mi punto de
vista innovadora: diversidad de seres vivos, diversidad
biológica (biological diversity = biodiversity =
biodiversidad). Algunos dirán que no tiene nada de innovadora,
nada de trascendente. Aparentemente no, ¿qué puede tener de
importante sólo reunir dos palabras? Mas el sencillo acto de
reunir, hace que dos individuos se conviertan en pareja, dos
puntos eléctricos terminales hagan la luz, dos fortunas
reunidas conviertan bellos manglares en campos de golf
inertes. La fusión biodiversidad brindó una magnitud diferente
a los problemas de diversidad, los convirtió en uno sólo, en
la integración, retroalimentación y dependencia a través de
tiempo y espacio, colocó a la diversidad biológica en el campo
de la diacronía después de que por mucho tiempo fue
sincrónica. Forzó al trabajo interdisciplinario y
multidisciplinario por no mencionar, en el lenguaje actual, el
transdisciplinario. Incitó el ejercicio de formación de
profesionales especialistas, la reunión de fuerzas. Trató de
despertar a una conciencia global inexistente.
La palabra biodiversidad ha tenido y tiene en la actualidad
muchas connotaciones y además su ámbito de acción cubre
diversos niveles, desde la diversidad de moléculas presentes
en los seres vivos hasta la diversidad de ecosistemas en que
ellos viven. Muchos trabajos han bordado sobre este tema y no
es pretensión del presente, discutir la trama a rondo. Sin
embargo, trataremos de hacer un resumen breve de los
principales enfoques del concepto.
En general se distinguen tres grandes ámbitos, que también
pueden ser interpretados como niveles: a) el ecológico, que
implica los ecosistemas; b) el taxonómico, involucra a las
especies y c) el genético, en el cual se entrelazan,
poblaciones, cromosomas, genes y alelos (Heywood, 1994; John,
1994; Spellerberg, 1996). No podemos negar que en algunos
momentos estas tres dimensiones se funden y hacen demasiado
complejo el laberinto.
La biodiversidad taxonómica, denominada generalmente
específica, está evaluada en términos del número de especies
en un espacio determinado. Silva (1992, p. 433), considera la
diversidad taxonómica como la evaluación de la igualdad en la
representación de las especies, de los diversos grupos, de una
biota(NOTA 4) local comparada con el espectro taxonómico
regional. Ambas apreciaciones tienen su limitante principal en
la debatida definición de especie y, aún más, en el factor
tiempo que en la mayoría de las ocasiones no es incorporado,
dando la idea de que la biodiversidad es algo estático y que
el número de especies no se modifica con el paso de los años.
Tiempo significa cambio y cambio es evolución, resultando en
diversificación biológica.
El componentes taxonómico de la biodiversidad ha recibido
atención durante muchos años y la Agenda Sistemática 2000(NOTA 5) se
propuso en 1994, dedicar 25 años de esfuerzo supremo
para terminar el incompleto inventario de las especies
presentes en el globo terráqueo (Anónimo, 1994a). El gran
obstáculo para completar este objetivo son las enormes
regiones tropicales con su supuesto número de especies nuevas
por descubrir y los pocos recursos económicos destinados para
ello, peor aún en naciones preocupadas en resolver conflictos
étnicos, sociales y económicos que rebasan las inquietudes de
un puñado de científicos en "vías de desarrollo". Necesario es
reconocer, en el caso de México, los esfuerzos que la Comisión
Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO)
ha realizado, a través de sus programas de financiamiento,
para el estudio de la diversidad biológica. El apoyo que ha
brindado a Universidades de provincia que viven esa
biodiversidad y que carecen en gran medida de los recursos
necesarios y suficientes. La generación de bases de datos y
becas, el reforzamiento de herbarios y colecciones, el empuje
para la aparición de publicaciones de diversa índole y
finalmente, la gran tarea en la selección y definición, en
este país, de las llamadas áreas prioritarias (Arriaga Cabrera,
et al., 1998).
La biodiversidad en el sentido ecológico se reconoce como la
variedad de ecosistemas, hábitats o "paisajes". Los ecólogos
comúnmente consideran también el número de especies, pero sólo
como uno de los elementos de la diversidad al cual llaman
riqueza específica. El segundo elemento importante es, qué tan
equitativa (equitatividad) está la representación de los
individuos de cada especie en un ecosistema (Silva, 1992).
Aunque la diversidad ecológica incorpora un elemento
importantísimo que es la interacción entre los diversos
componentes de un sistema, también en momentos da la impresión
de no considerar la temporalidad y los efectos que ella tiene
en los seres y contextos ambientales.
Aquí también, como en el aspecto taxonómico, el problema de
definición y demarcación son puntos de álgida discusión. Se
habla de dar prioridad a los aspectos fitosociológicos,
fisiognómicos o ecofisiológicos en esta tarea definitoria (Heywood,
1994). Por supuesto que no debe hacerse a un lado el factor
ecológico que actúa en tiempos y espacios particulares pero
creemos, una vez más, que el énfasis debe recaer en la
historia evolutiva relacionada con la biodiversidad. Esta
interdependencia entre ambiente y especie resulta en lo que
comúnmente se denomina hábitat. Un ambiente puede ser
considerado como el abanico de posibilidades abióticas y
bióticas con las que una especie se "casa" conforme a una
serie de requerimientos que su historia evolutiva le ha
impuesto. El "camino" de aquí en adelante será una comunión
estrecha entre los cambios ambientales y los genéticos de esa
especie. Así, el hábitat se concibe como una instancia
cambiante, muy particular y única, que se destruirá en el
momento que una de las dos partes desaparezca, la especie o
las condiciones que permiten su permanencia. De ahí que la
metáfora de la Reina de Corazones(NOTA 6) resulte tan
fascinante, tan descriptiva; como bien me hizo recordar mi
colega Dreckmann (comunicación personal).
De esta manera, la evaluación de la diversidad especifica
involucra la diversidad de hábitats y viceversa. Las medidas
de conservación aplicadas a ecosistemas repercutirán en la
especies y al recuperar especies se recuperan hábitats. La
piedra de toque para la toma de decisiones en el mantenimiento
(conservación) de regiones y en la recuperación (restauración)
de otras áreas geográficas, duramente impactadas, es el
reconocimiento del camino evolutivo de los entes vivos,
llámense especies o sistemas. Este aspecto es tratado con
mayor amplitud en la sección correspondiente.
Finalmente, ¿qué se entiende por diversidad genética? Avise
(1994) en su excelente libro menciona algunos parámetros que
podrían ser empleados como indicadores en la conservación y
discute las limitaciones y contradicciones encontradas,
conforme los diversos investigadores se internan en un número
mayor de organismos de los diferentes clados(NOTA 7)
existentes en la actualidad. Básicamente, diversidad genética
se refiere a qué tantas formas diferentes de expresión del
genotipo(NOTA 8) hay y qué tan separadas están unas de otras.
Como se mencionaba en párrafos anteriores, nosotros
reconocemos depósitos de esta información en la forma de
genes, alelos, cromosomas y su expresión en poblaciones y
especies. Sin embargo esta variación de información puede ser
muy pequeña; en el caso de los humanos por ejemplo, qué tan
gruesa o abundante es nuestra ceja, o puede ser de la magnitud
de integrar sistemas muy diferentes como la respiración por
branquias o por pulmones. La consideración de este grado de
variación se denomina divergencia genética. En este gran
intervalo ¿qué tan divergentes tienen que ser dos grupos de
individuos para ser considerados bajo patrones de diversidad,
conservación o recuperación diferentes?
En otras palabras, si Noe hubiese tenido que elegir cuáles
representantes del grupo canino subir al área ¿elegiría al
lobo, al coyote o al perro doméstico?, o hubiera optado por
salvar al labrador, al pastor inglés o al chihuahueño. La
divergencia genética es comparativamente diferente entre las
razas de Canis vulgaris (doméstico) que entre éstas y
Canis
lupus (lobo) y Canis latrans (coyote). Bueno, de todas formas
algunos se hubieran ahogado por no estar bien ubicados
geográficamente.
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La Agenda Sistemática 2000, en un esfuerzo por reunir los
elementos taxonómico, ecológico y genético, define la
biodiversidad como "The variety and variability among living
things, including the number of species, number of distinct
clades, within-species genetic variation, and "functional"
diversity (the countless ways in which organisms function and
interact with each other and their environment)", (Anónimo,
1994b). Edward Wilson en 1992 ya había dado una definición
integral del concepto y algo parecida a la anterior.
Pérdida de la biodiversidad, ¿fenómeno natural o inducido?
Valga iniciar este inciso con un proverbio, "una imagen vale
más que mil palabras". Bueno, en este caso serán virtuales,
pues habrá que evocarlas en la mente. Las primeras de un
reciente, otras de un pasado antiguo. Las iniciales
presenciadas por el que esto escribe, las segundas
afortunadamente no. Imagínense un bosque de manglar en la
costa sur de Jalisco, árboles muy altos con raíces en zanco,
aves revoloteando en sus copas, mil y un sonidos escondidos en
el suelo, su nombre: Colemilla, le llaman los paisanos.
Allende su vista un ruido se levanta, primero lejos, después
cerca, humo perciben sus ojos, caída de ramas, vuelo
desenfrenado de pájaros unicolores. Los "bulldozers"
están
"trabajando", firmas multimillonarias transpacíficas han
acordado la sustitución de ese lugar. Prados verdes,
homogéneos, calculadamente curvados desplazaran el sistema
“original" para regocijo de una pizca de elegidos que
levantaran en alto sus bastos, no para defender el embate de
un gigante, ¡no! sólo para golpear un grano de sal.
También, no más que hace unos días, buscando unos seres de
mitología con ojos ávidos e inteligentes llamados salamandras,
nos adentramos en el bosque de coníferas cercano a la
población de La Dieta, camino a Zitácuaro, en el estado de
Michoacán, México. La cortina que nos dio la bienvenida
auguraba un día lleno de vegetación, aromas, colores y por
supuesto de salamandras, criaturas adoradoras de estos
parajes; sin embargo, sólo a unos cuantos pasos el derrumbe de
pinos en sus diversas especies y de encinos dejó ante nuestros
ojos, espacios erosionados, secos y abandonados. Esto es el
pan nuestro de cada día en el México natural.
En otro lugar y en otro tiempo, hace aproximadamente entre 65
y 140 millones de años, un gran meteorito se impactó cerca de
lo que ahora es la Península de Yucatán, vaporizándose y
formando una gran nube de cenizas que cubrió por varios siglos
la luz del sol.(NOTA 9)
Este fenómeno astronómico trajo como consecuencia una de las
grandes extinciones que, durante 570 millones de años
caracterizaron la historia biológica de nuestro planeta (Eldredge,
1985). Otras grandes catástrofes sucedieron durante el
Ordovícico (505 ma), Devónico (408 ma) y Pérmico (286 ma)
desapareciendo, de un plumazo, millones de organismos
(Llorente, et al., 1996). Algunos autores consideran incluso,
que durante el Pérmico, más del 90% de la diversidad fue
eliminada, extinguida (Jablonski, 1991).
La comparación con las escenas recientes pudiera parecer
ridícula; sin embargo, en los dos ejemplos la alteración,
fragmentación de sistemas y la pérdida de especies, hace
necesaria una reflexión. Una tricotomía, que adelante devuelve
un camino solitario. Esta pérdida de biodiversidad se da por
causas "naturales" como consecuencia de la propia evolución,
del cambio y sustitución, en ocasiones, de las especies
integrantes de este gran concierto y también, por actividades
ajenas a ella; actividades de su entorno climáticas,
geológicas. En una palabra: la evolución del planeta. La
dominancia de la depredación de una de las especies sobre
otra, o las demás, crea también un desbalance. Desbalance que
es ajustado a través del tiempo. Pero Homo sapiens, en su
corto tiempo sobre este planeta ha llevado ha limites
intolerantes la explotación, uso y abuso de la biodiversidad,
no habrá tiempo suficiente para el restablecimiento o
"aparición" de formas nuevas.
Actualmente, se ha vislumbrado un fenómeno mundial: al
parecer, las poblaciones de anfibios se encuentran en un
descenso dramático (Blaustein y Wake, 1990). Un grupo de
investigadores de diversas naciones se ha propuesto el estudio
y evaluación de este fenómeno. En é1 se habla de lluvia ácida,
de fragmentación de ambientes, de erosión genética; pero
también se comenta de esta oscilación de ritmos evolutivos que
pueden promover la diversificación o igualmente la extinción
de grupos completes de organismos. Quizá, como escribe Morell
(1999), nos encontramos ante la sexta gran extinción... La
extinción del Cuaternario, ¡la extinción del hoy! El grave
problema con algunas de las posturas necias, sea considerar
que si la biodiversidad se ha recuperado, como en el caso de
las grandes catástrofes mencionadas arriba, entonces también
podrá recuperarse de la crisis actual. ¡pensamientos fatuos!
Este aspecto de la biodiversidad ha causado debates con la
presencia de posturas extremistas, la mayoría de las veces
basadas en datos subjetivos y claramente tendenciosos. Lo que
si es una realidad, es que la tasa de extinción actual es
alarmante, situándose entre 100 y 1000 veces más rápida que la
estimada para el mismo fenómeno en situaciones "naturales" (John,
1994). La predicción para el futuro indica la pérdida
potencial de entre 50 000 y 100 000 especies por año. La
biodiversidad, en términos de especies descritas a la fecha,
es de 1 604 000 y la estimada es de aproximadamente 12 250 x
10' taxa específicos (Groombridge citado en Maxted, 1996).
Conservación, reto inicial
Ante esta cifra abrumadora, las acciones para detener el
deterioro y para conservar cantidades representativas de la
biosfera son impostergables. La pregunta que subyace es: ¿Qué
es lo que vamos a conservar?
La definición de "unidades de conservación" vuelve a
convertirse en un punto medular. Pero no sólo el ¿qué?, sino
¿cómo lo vamos a conservar? Si seguimos la lógica o
continuidad del presente escrito, las unidades también pueden
ser divididas en especies, ecosistemas o "unidades genéticas".
En cuanto al "cómo", existen varias corrientes, algunas
extremas como las postuladas por ciertos "ecologistas", que
mantienen la idea de lugares intocables parecidos lo más
posible al paraíso inicial. Otras, sugieren la instalación de
cinturones con grados decrecientes o crecientes de protección.
Finalmente la que parece estar en boga, que intercede por un
"desarrollo sustentable", cualquier cosa que esto signifique.
Aquí nos ocuparemos del problema de las unidades, porque el
"cómo" requiere de un análisis diferente no objeto de este
trabajo.
Ante la imposibilidad de conservar a todas y cada una de las
especies existentes, debido principalmente a la carencia de
recursos económicos y de interés, se han desarrollado algunas
aproximaciones que combinan la naturaleza de las especies:
indicadoras, endémicas, clave, "representativas",
"importantes", raras, amenazadas, en peligro de extinción,
distintivas taxonómica o filéticamente, con su presencia en
ciertas áreas o regiones (Heywood, 1994). Intrincada red de
concertos, fórmulas, contextos y decisiones.
La mal llamada conservación ecológica, pues lo que realmente
se pretende conservar son organismos y especies que,
interrelacionándose "construyen" una atmósfera y eslabones que
las vinculan en un complicado sistema, esta aparentemente en
un callejón sin salida; sin embargo, la calle de la
conservación a trechos obscura, parece iluminarse gracias a la
acción y aplicación de concepciones y técnicas modernas, entre
ellas la biología molecular y el paradigma de la sistemática
filogenética. En este sentido son muy interesantes las
propuestas de Stiassny (1994), Faith (1994), Erwin (1991) y Moritz (1996), entre otros, que pugnan por el empleo de lo que
se ha denominado conservación filogenética. Entre ellas
destaca, desde mi punto de vista, la propuesta de Moritz (1996) sobre la definición de unidades llamadas "unidades de
manejo" (management units) y las "unidades evolutivamente
significativas" (evolutionarily significant units). Estas
unidades sirven para distinguir entre la conservación de
patrones versus la conservación de procesos. La mayoría de las
propuestas existentes o de mayor arraigo, se centran sobre la
primera; en ella, las unidades están representadas por grupos
poblacionales demográficamente independientes, en un espacio y
tiempo determinados (aquí y ahora). La información relevante
es tamaño de la población y conectividad.
Cuando uno se enfoca hacia los procesos que dieron origen a
poblaciones separadas, pero que juntas representan la
diversidad evolutiva de un taxón, entonces el factor histórico
es relevante. La conexión filogenética que distingue y a la
vez separa se convierte en una herramienta robusta. Los
árboles que muestran relaciones patrísticas
(NOTA 10) son las
plantillas para determinar hipótesis de áreas a proteger. Qué
mejor cuando estas áreas son coincidentes con otros grupos de
organismos que poseen las mismas o cercanas características
evolutivas del grupo en cuestión, lo cual fortalece la
propuesta inicial. Estos postulados son el fundamento en las
unidades evolutivamente significativas.
Esta aproximación filogenética no esta exenta de bemoles,
puede encontrarse el conflicto entre la conservación de
linajes recientes y, en contraposición, la conservación de
linajes antiguos (Moritz, 1996). Es decir, ¿se deberá poner
atención a grupos o regiones que están en diversificación o
que lo estuvieron hace pocos miles de años o lo adecuado es
dirigir los esfuerzos a áreas que conjugan representantes de
ramas profundas y por ello ancestrales?, un ejemplo de esto lo
constituye la península de Olympic en el estado de Washington,
USA, con linajes muy antiguos entre anfibios, aves y mamíferos
(Wake, comunicación personal). Quizá para clarificar sirva
referirnos al estudio de los textos y lenguajes, ejemplo que
ha sido empleado por Platnick y Cameron (1977) para mostrar la
correlación de los métodos usados en estas disciplinas y la
estadística de seres vivos.
Tanto en los textos como en las lenguas, existen
representantes de lo que fue escrito o hablado en tiempos
antiguos y cómo estos se han modificado a través del tiempo.
Las mil y unas noches datan del siglo XV y después de esta
fuente original se han dado varias versiones y traducciones,
las cuales han modificado concientemente o no su contenido,
llegando inclusive a ofrecer relatos cortos para niños. En el
aspecto lingüístico, aunque el latín se modificó
sustancialmente (evolución interna del propio idioma) ha dado
origen a otras formas de expresión: el italiano, el
castellano, el portugués. Ante el evento de elección de cuál
de las obras o cuál de las lenguas conservar ¿por cuál se
inclinaría usted amigo lector?, ¿por las recientes o por las
que representan el fundamento de las actuales?
Recuperación, ¿es posible regresar al paraíso?
La recuperación de la biodiversidad ha sido llamada también
restauración, quizá como un reflejo subconsciente de culpa en
el cual se quiere reparar lo dañado. Al igual que en el caso
de la conservación, a la recuperación se le ha colocado el
epíteto de ecológica, de nueva cuenta insisto que se recuperan
las especies o los sistemas, no la "ecología".
Si los pasos hacia la conservación son inseguros y lentos, en
la recuperación aún no aprendemos a caminar. Existen
aproximaciones, técnicas y proyectos pero no estrategias
reales y concretas a seguir. Entre estas ventanas a un
universo que se vacía, están la biorremediación, tanto de
agua, suelo y aire, empleando organismos o sistemas que fijan
elementos extraños o dañinos, depurando de alguna manera el
elemento circundante. La batalla para impedir o disminuir la
erosión de suelos mediante el concurso de algas verde azules
que retienen y favorecen el establecimiento de otras especies
de plantas. La reintroducción de vegetales y animales a áreas
en las que antes habitaban, el establecimiento de "corredores"
que permiten el paso de elementos (organismos o estructuras
reproductoras) entre las "islas" que han quedado al
fragmentarse los ambientes, son algunos ejemplos.
Todos estos esfuerzos han sido como partes que no han podido o
no se han querido ensamblar para conformar un gran todo. La
construcción de parques zoológicos, originalmente concebidos
como lugares de estudio y aprendizaje y después, desvirtuados
como lugares de atracción o exposición de fenómenos, ahora
tienden a recuperar su papel social y biológico, al ser
reservorios de ejemplos preciosos y sobrevivientes de un
pasado esplendoroso. Lo mismo sucede con los jardines
botánicos, museos vegetales que ahora son, en ocasiones, el
único recurso para repoblar o reproducir formas desaparecidas.
La empresa de recuperar involucra, según algunos autores (Pywel
I y Putwam, 1996), el cambio profundo (reconstruir o
restaurar) en sistemas ya degradados para "regresarlos" a su
estado y función originales. ¡esto obviamente es imposible!
¿Cómo reproducir miles de años de cambio, conjunción y
retroalimentación?
Dentro de las alternativas a la recuperación están: el
"reforzamiento" de sistemas en donde algunas especies han
disminuido sus números, los ambientes se han fragmentado o
bien han sido impactados por actividades humanas. Este
reforzamiento implica la reintroducción de nuevos miembros en
las poblaciones, la creación de puentes que permitan el
movimiento y con ello el flujo genético y precisamente lo que
apuntábamos anteriormente, la bioremediación de los ambientes
alterados. Pywell y Putwam (1996, p. 204) también mencionan la
creación de novo de sistemas y el trasplante de comunidades de
un "sitio donador a un receptor".
Estas tareas demandan un cuidadoso estudio y pruebas sobre: el
sitio a elegir, las especies a considerar, aunado a sus
requerimientos y si el sitio seleccionado las posee, la
historia del lugar y el objetivo de la recuperación, el cual
puede ser con fines de protección, de educación, de
investigación, estético, como recurso genético, etc.
Precauciones sobre los impactos de estas actividades en
comunidades aledañas, tanto en composición, como en densidad y
uso de los recursos, por no mencionar las evaluaciones sobre
el costo económico, social y político de las actividades de
renovación, deben considerarse. En estas tareas, los sistemas
geográficos de información por satélite (GIS) parecen brindar
una ayuda invaluable en la integración de datos y como
respaldo a propuestas precisas sobre áreas susceptibles de
recuperar.
Un factor trascendental es que los tiempos para que las
especies colonicen, se establezcan, inicien las
interrelaciones con otras especies y se dé ese complejo
intercambio entre el ambiente y los seres, hace a cualquier
intento irreal a no ser que se encuentren medios para acelerar
los mecanismos y procesos. Por ejemplo, la plantación y
distribución artificial y adecuada de reproductores, control
de la competencia (depredadores y especies agresivas de rápido
crecimiento, por ejemplo), mejoramiento del suelo y
establecimiento de los microorganismos adecuados en é1,
control de enfermedades y plagas. Esto, complementado con una
evaluación sistemática de los parámetros climáticos y en
general ambientales, así como su posible modulación hasta
lograr la "independencia" del sistema piloto.
Ojalá estemos aún a tiempo de que esta interesante rama de la
biología se difunda, eche raíces, permee las conciencias y
sobre todo, mantenga su espíritu. No vaya a ser que termine
como la "ecología" o la "conservación", siendo la palabra de
moda, el "slogan" de políticos y el recurso o pretexto para
enriquecerse. Prostituida por la prensa y por el diálogo sin
sentido.
La genética, ¿panacea o ilusión?
Aunque la puerta directa al genotipo fue parcialmente abierta
con Mendel y varios detrás de él empujaron con fervor, es sólo
hasta ahora que hemos dado un paso más allá del portal. Al
otro lado, y habiendo asomado la cara, se avizora un recinto
en donde viven, atesorados, los volúmenes escritos en su
totalidad con tan sólo cuatro letras: A, T, G y C.(NOTA 11)
Cuatro son los lados de una pirámide, cuatro los puntos
cardinales, cuatro los elementos primordiales y cuatro GATACAs
asolarán al mundo en su fin. Remolinos de viento mueven,
cambian y regresan sus hojas. El tiempo las resquebraja, las
arranca pero también coloca algunas nuevas. Este portal separa
realidades de expresiones, reflejo de una intrincada miriada
de información (polimorfismo genético), intercomunicación
(epigénesis) y correlaciones (epistasis). Espejos del mundo
genético, como bien apuntaría uno de nuestros colegas (Dreckmann,
corn. pers.), que son interpretados por Schahrasadas de mil y
un rostros.
Gracias a las técnicas nuevas de biología molecular, podemos
empezar a leer páginas de estos tomos arcanos ¡mas leer no
significa entender! Descifrar jeroglíficos, definir donde
empiezan y donde terminan las palabras, los mensajes, se ha
convertido en el reto del siglo XXI. En esta empresa se tratan
varios caminos: el análisis de frases (proteínas-isoenzimas,
aloenzimas), palabras (fragmentos polimórficos -RLFP) y el
rompecabezas de las tetras sueltas (mononucleótidos -la
secuenciación directa de ADN).
El advenimiento de una técnica clave, conocida entre el medio
como la técnica de PCR -siglas con las que se reconoce un
proceso de laboratorio (polymerase chain reaction)- permite, a
partir de una muestra pequeñísima de tejido, obtener millones
de copias de un fragmento predeterminado de ADN y reconocer
las tetras que lo componen. Una de las grandes ventajas y
aportaciones de este método es que dichos fragmentos se pueden
extraer de todos los seres vivos conocidos, segmentos en donde
la variación combinante de cuatro bases permite la comparación
a todos los niveles y rangos taxonómicos.(NOTA 12) Posibilidad
antes no tangible.
Con estas tecnologías poderosas ahora podemos estimar la
divergencia genética y elaborar hipótesis filogenéticas(NOTA
13) más robustas. Por ejemplo, cuando en el inciso de
conservación hablábamos de diversidad genética ahora ésta se
puede evaluar mediante la "heterocigocidad". La disminución de
ella (mayor frecuencia de homocigosis), está asociada a la
reproducción frecuente entre parientes muy cercanos ("inbreeding")
lo cual conlleva una reducción de adecuación
(NOTA 14) ("fitness
depression"), un decremento en crecimiento, sobrevivencia y
fertilidad (Chariesworth y Chariesworth, 1987). Aparentemente
este proceso se da con mayor proporción en poblaciones que han
sufrido una reducción drástica en el número de integrantes,
motivando que la reproducción sea muy local. Ahora mediante
biología molecular, la evaluación de heterocigotos es directa
y no de manera indirecta, mediante reducción de adecuación,
como antes se hacia (Avise, 1994).
El papel de la sistemática molecular es cada vez más
significativo en el campo de la conservación y recuperación de
la biodiversidad, y gracias a sus herramientas es posible
definir linajes, tiempos de divergencia y la frecuencia
alélica en cada uno de ellos. Reforzando la postura de Moritz(1996),
la frecuencia alélica permite conocer divergencia
intraespecífica en las unidades de manejo, debida muchas de
las veces a fragmentación de los espacios, una vez continuos,
ocupados por la especie "madre" u original. Con ellas podemos
conocer su "movimiento" evolutivo y el grado de aislamiento de
las poblaciones. Simplemente por este hecho varios grupos
biológicos serían merecedores de la conservación; sin embargo,
en términos prácticos es muy difícil implementar la protección
de estas unidades. Pero también existe la otra posibilidad, de
que rangos taxonómicos como especies o subespecies que han
sido reconocidas morfológicamente, I ecológicamente o
biogeográficamente no posean divergencias genéticas
considerables y representen un solo grupo común. Entonces
estaríamos duplicando la "conservación" de la misma entidad.
Por otra parte, las unidades evolutivas significativas podrán
representar una herramienta para la decisión de protección de
ciertas regiones geográficas. Para la definición de estas
unidades, Moritz(1 996) sugiere la utilización de árboles
filogenéticos mitocondriales, por la cualidad de que la
mitocondria se hereda sólo uniparentalmente y su tasa
evolutiva es mucho menor que la del cloroplasto o del ADN
nuclear, además de que este último posee muchos polimorfismos
que pueden hacer incoherentes los árboles filogenéticos
generados por los otros organelos. La idea es detectar grupos
monofiléticos en árboles inoleculares y hacer de estos los
blancos de la conservación. Así, la evaluación de la
diversidad genética inter e intraespecífica y la búsqueda de
regiones geográficas concordantes (varias especies o unidades
recurrentes en ciertas áreas) mediante la aplicación de
estudios filogenéticos, debe ser el objetivo de nuestros
esfuerzos en el próximo milenio, y los medios a utilizar deben
ser los que nos brinda la biología molecular la cual,
seguramente, nos depara todavía mayores sorpresas.
Epílogo
Para terminar, me gustaría puntualizar sobre algunas medidas
que han sido consideradas para paliar el efecto exterminador
de nuestra especie. Algunas de ellas duramente criticadas por
sectores de "nuestra" sociedad y otras aún en su etapa
primigenia como para poder evaluar el impacto que pudieran
tener en un futuro cercano.
Estas medidas pueden quedar enmarcadas en dos grandes grupos,
aquellas al interior de nosotros como parte de la
biodiversidad y las que están orientadas al resto de las
especies. Dentro de las primeras es innegable la necesidad de
controlar nuestra expansión, con la consecuente reducción en
el número de habitantes. Desde un punto objetivo, humano y
razonable, deben de ser reevaluadas las propuestas de control
natal, de eutanasia y de eugenesia, en un esfuerzo por
independizarnos de la arraigada y milenaria idea de especie
única. Sin generalizaciones absurdas, pero con los pies bien
plantados ante un panorama apremiante que indica deficiencias
en la calidad de agua, alimentos, casa, vestido y sustento. La
tendencia generalizada a la violencia motivada por el alto
grado de hacinamiento, la falta de oportunidades y la
injusticia social.
Programas prioritarios en educación para que las generaciones
presentes y venideras conformen una conciencia global sobre
los problemas de biodiversidad, que son nuestros problemas,
motivando un respeto a la naturaleza y a la consideración de
que el resto de las especies son parte de la Tierra y que
nosotros no somos ni más ni menos que ellas.
Fomentar una cultura de diversificación en el consumo y
utilización de los recursos naturales.
Los gobiernos, los medios de comunicación y las Iglesias deben
de pujar por una reinstauración de valores y por un
reordenamiento económico. Se debe a toda costa reevaluar el
significado del dinero.
En cuanto a nuestros esfuerzos hacia la biodiversidad, se
deben promover estudios sobre preservación de semillas,
incentivar la creación de bancos de semillas y tejidos,
incluso la investigación criogénica, no para congelar
ricachones o dictadores, sino especies amenazadas o en peligro
de extinción. La clonación, tan vituperada y satanizada puede
tener su lugar en la lucha de la conservación y de la
recuperación.
La evaluación, conservación y recuperación de la biodiversidad
es tarea de todos y no sólo de una pizca de científicos,
economistas y políticos con fines no muy claros. El futuro de
la biodiversidad es muy incierto, incluyéndonos los animales
clasificados como Homo sapiens.
Agradecimientos
La incursión de este texto en los confines del feudo de la
Filosofía y en el reino de las Humanidades, representa en mi
algo similar a lo experimentado por el guerrero Caramon a su
entrada al bosque Wayreth de la tierra de la Dragon Lance.
Esto se lo debo en gran parte a mi colega Jorge Ocampo y a
Teresa Kwiatkowska, quienes creyeron en un no sé qué ¡gracias,
ha sido una gran experiencia!, me he ganado de antemano la
excomunión en algunos sectores académicos. Agradezco la
lectura crítica de este trabajo a Abel Senties, Kurt Diedemaun,
Alejandrina Ávila y Jorge Ocampo. Así como a los revisores
anónimos.
Bibliografía
Anónimo (1994a), Systematics Agenda 2000. Charting the
biosphere, Chicago, Committees of Systematics Agenda 2000. 20
p.
Anónimo (1994b), Systematics Agenda 2000. Charting the
biosphere. Technical Report, Chicago, Committees of
Systematics Agenda 2000, p. 34.
Arriaga Cabrera, L., E. Vázquez-Domínguez, J. González-Cano,
R. J. Rose.-iberg, E. M. López y V. A. Sierra (coords.)
(1998), Regiones prioritarias marinas de México, México,
Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la
Biodiversidad (CONABIO), p. 198.
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(NOTA 1)
KWIATKOWSKA, Teresa y Ricardo López Wilchis,
Ingeniería Genética y Ambiental, México, Plaza y
Valdés-CONACYT, 2000
(al texto)
(NOTA 2)
Depto. Hidrobiología, UAM-Iztapalapa, apdo. postal 55-535, México, D.F.
09340, University & Jepson Herbarium, University of California
1001 VLSB # 2465, Berkeley, CA 94720-2465.
Dedico este pequeño texto a mi maestro Paul C. Silva, callado,
incansable y comprometido científico.
(al texto)
(NOTA 3)
La palabra biodiversidad parece provenir de un simposio
realizado durante 1986, cuyos trabajos fueron publicados en un
libro llamado precisamente "Biodiversity" (Wilson, 1988).
(al texto)
(NOTA 4)
Con este término se conoce al grupo de organismos de una
región o de un tiempo específico.
(al texto)
(NOTA 5)
Durante 1994 y gracias a la participación de las sociedades
más renombradas en Sistemática y Taxonomía se integró un grupo
(convención) que a la luz de la Convención de Río formuló un
plan de trabajo para estudio y conservación de la
biodiversidad global.
(al texto)
(NOTA 6)
Este modelo, conocido como "Red Queen" y basado en el cuento
de Lewis Carroll, Alicia en el país de las maravillas, fue
propuesto por Van Valen en 1973.
(al texto)
(NOTA 7)
Clado. En el lenguaje eladístico representa a un grupo
nionofilático, consistente de un ancestro y todos sus
descendientes (Maddison y Maddison, 1992). La traducción al
español a partir de "clade" es conforme a Sánchez y Vaidecasas
(1980).
(al texto)
(NOTA 8)
Genotipo es la información que se encuentra contenida en el
material genético y que no necesariamente se expresa, cuando
lo hace se le denomina fenotipo.
(al texto)
(NOTA 9)
Esta teoría fue propuesta en 1980 por Luis Álvarez y su hijo
Walter como una explicación, entre otras cosas, a la extinción
de los dinosaurios.
(al texto)
(NOTA 10)
Afinidades debidas a la presencia de ancestros comunes.
Relación ancestro-descendiente.
(al texto)
(NOTA 11)
Estas siglas corresponden a las bases púricas (Adenina,
Guanina) y pirimídicas (Citosina, Timina) que en combinación
con un grupo fosfato y un azúcar integran los nucleótidos,
parte medular de la hélice de ADN.
(al texto)
(NOTA 12)
Esta virtud es ampliamente reconocida por avise (1994). El
análisis de secuencias de ADN permite comparar atributos
genéticos entre organismos tan alejados morfológicamente como
las bacterias y los humanos.
(al texto)
(NOTA 13)
Relaciones evolutivas al interior de grupos o entre grupos de
organismos.
(al texto)
(NOTA 14)
Aquí he traducido "depression" como reducción aunque podría
emplearse también depresión.
(al texto) |
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