|
Introducción
Darwin ya no trabaja
más aquí.
Richard Milton pasó alrededor de veinte años estudiando la geología
y la paleontología de las Islas Británicas antes de escribir
Shattering the Myths of Darwinism.
“Fue la ausencia de fósiles transicionales lo primero que me hizo
cuestionar la idea de Darwin sobre el cambio gradual. Me di cuenta,
también, que los procedimientos usados para datar rocas, es
circular. Las rocas son usadas para datar fósiles; los fósiles son
usados para datar rocas. Desde aquí comencé a pensar lo impensable:
¿Podría el darwinismo ser científicamente erróneo?”
“Me convertí en un asiduo visitante del Museo de Historia Natural,
viendo más de cerca, otra vez, todas las famosas evidencias sobre
las cuales yo había pensado: La evolución de los caballos, El
Archaeopteryx –mitad reptil y mitad pájaro– los lepidópteros, los
pinzones de las Galápagos y todos los otros totems del darwinismo.”
“Una tras otra se desintegraron mientras las sometía al más ligero
escrutinio periodístico de rutina. Al principio pensé que estaba
equivocado, pero entonces empecé a descubrir, uno tras otro, a
muchos científicos alrededor del mundo que ya se habían dado cuenta
que el emperador estaba desnudo, pero que no podían hablar sin
exponer sus carreras e incluso su trabajo.”
“En este momento, mis largos años como periodista tomaron el control
y empecé a revolver piedra tras piedra y a hacer sorprendentes
descubrimientos uno después de otro. De hecho, todo el trabajo para
demostrar que realmente el darwinismo no funciona ya había sido
realizado. Cantidad de gente había tratado de revertir la teoría.
Pero nadie antes había puesto todo junto desde un punto de vista
puramente científico.”
“Como periodista científico y escritor con una pasión de por vida
hacia la geología y la paleontología –y sin creencia religiosa que
interfiriera– yo estaba en una posición única para investigar y
reportar el estado de la teoría de Darwin en los años 90. El
resultado fue inequívoco. Darwin ya no trabaja más aquí.”
Darwinismo: El tema
prohibido.
No se trata de que la
investigación sobre el Darwinismo esté prohibida, es el debate
público de los resultados de tales investigaciones el que lo está.
La mayor parte de personas racionales y educadas encontrarán casi
imposible de creer que el debate sobre el Darwinismo es algo
prohibido a través de las corrientes principales de periódicos,
publicaciones y los principales canales de televisión. Yo mismo
todavía lo encuentro difícil de creer.
El artículo que viene a continuación fue primeramente encargado y
posteriormente censurado por Times Higher
Education Supplement. (Las circunstancias por las que fue
censurado, mediante la intervención del Dr. Richard Dawkins, están
descritas en las páginas de Censura Científica).
Los lectores del Times Higher Education Supplement (una gran
porción de ellos pertenecen al campo universitario de Gran Bretaña)
han sido impedidos de ver sus contenidos. Ahora aquí tienen ustedes
los hechos para que puedan extraer sus propias conclusiones.
La Sociedad abierta y
sus enemigos
Yo experimenté de primera
mano la caza de brujas de la política Darwinista cuando publiqué el
artículo Shattering the Myths of Darwinism
y me encontré a mí mismo metido dentro de una campaña de
desprestigio personal. Yo ya contaba con la controversia y el debate
acalorado, puesto que esto es la naturaleza del Darwinismo. Pero fue
terriblemente triste encontrarme descrito por un eminente académico,
el zoólogo de Oxford Richard Dawkins,
como un 'atontado', 'estúpido' y 'necesitado de ayuda psiquiátrica'
como única respuesta científica a mi reportaje.
Igualmente triste fue descubrir que, a mis espaldas, Dawkins estaba
escribiendo cartas a editores de periódicos alegando que yo mantengo
en secreto mi postura creacionista, y por tanto que no debían de
creerme. Esta clase de conducta culminó en Marzo de 1995 cuando el
semanario británico, the Times Higher
Education Supplement me encomendó como periodista
ocasional escribir una crítica del Darwinismo y adelantó el artículo
en una de sus ediciones, diciendo 'La próxima semana: Darwinismo -
Richard Milton va al ataque'.
Dawkins contactó con la editora, Auriol Stevens, y falsamente alegó
que yo soy un creacionista en secreto, y encubiertamente presionó
para que no se llegará a publicar mi artículo, un artículo que él
aún no había visto.
Entonces, yo escribí la siguiente carta a la editora, apelándola a
que no se dejara someter por esta clase de intimidación acientífica:
|
Auriol Stevens
Editor
Times Higher Education Supplement
Admiral House
66-68 East Smithfield
London E1 9XY
16 March 1995
Querida Ms Stevens,
Ya sé que mi artículo sobre el declive de la teoría de la evolución
neo-Darwinista ha causado alguna controversia y se encuentra
paralizado, si se llegara a publicar incluso causaría todavía más. ¿
Podría concentrar su atención en dos detalles que creo que son
importantes ?.
El primero es sobre lo que se ha dicho, por algunos científicos, que
soy un creacionista que lo mantiene en secreto, y que me opongo al
neo-Darwinismo por razones religiosas. Yo no soy creacionista y mis
críticas del mecanismo neo-Darwinista son puramente objeciones
científicas -- como cualquier lectura del artículo lo muestra
claramente.
El segundo punto es mucho más importante. Yo creo que la gran fuerza
de la ciencia y del método científico es su apertura al debate. La
Ciencia es fuerte porque los errores se encuentran abiertos al
debate. La fuerza de la Ciencia está en que los errores se exponen a
través del proceso de un argumento abierto y el consiguiente
contra-argumento. La Ciencia no necesita científicos vigilantes que
guarden las puertas contra las herejías. Si la herejía resulta
cierta entonces deberá aceptarse así. Si falsa, se mostrará como
falsa, por el discurso racional.
En la obra "La Sociedad abierta y sus enemigos" Sir Karl Popper dice
que el gran valor del método científico es que nos salva de la
"tiranía de la opinión". Si los neo-Darwinistas pueden desmontar las
pruebas que yo presento, dejémoslos que lo realicen. Si lo que
buscan es prevenir que mis escritos sean publicados porque no les
gustan, entonces no es justo que yo sea una víctima de la "tiranía
de la opinión".
Si este artículo tratase cualquier otro asunto --finanzas, política,
economía-- sé de sobra que sería bien recibido incluso clamando que
vaya a ser todo lo controvertido posible. Pero es únicamente porque
es sobre el neo-darwinismo, un tema en el que algunos biólogos se
sienten inseguros y ultra-sensibles, que las dudas se han levantado
sobre ello.
Atentamente,
Richard Milton
|
Como antiguo editor que fui de una revista , me avergüenzo al decir
que la editora del semanario fue presa de la intimidación y suprimió
definitivamente mi artículo.
El intento de censura falló porque yo publiqué el artículo por todo
Internet, poniendo a disposición del dominio público y dando a
conocer en el mundo académico la extensión a la que algunos de sus
colegas están preparados a censurar la discusión libre.
No mucho después, en 1996, un geólogo americano, David Leveson de la
New York University, me atacó en The Journal of Geoscience
Education alegando que yo soy un 'aliado de los creacionistas'.
Yo encuentro que esta clase de intimidaciones, mala fe y
deshonestidad intelectual en académicos relevantes son tanto
deprimentes como inquietantes. Es algo así como correr un poco la
cortina de la conducta civilizada y encontrase que algo muy parecido
al fascismo intelectual se encuentra oculto allí detrás. La mayoría
de gente de mente liberal que no ha experimentado por ellos mismos
todo esto, encontrará difícil de creer que esta conducta tenga lugar
en una sociedad civilizada, puesto que normalmente hay pocos
indicios de ella, a menos que, como en mi caso, uno comience a
preguntarse cuestiones controvertidas.
Déjenme hacer una definitiva aclaración: que yo no soy un
creacionista, ni tengo creencias religiosas de ningún tipo. Yo soy
un escritor profesional y periodista que se especializó en escribir
sobre Ciencia y Tecnología, y que escribe sobre materias que yo creo
que son de interés público.
Para cualquiera, que en alguna parte, diga que soy un creacionista,
creacionista secreto o aliado de los creacionistas, o cualquiera
otra de tales frases, es un acto de deshonestidad intelectual por
aquellos que no tienen otra respuesta a las objeciones científicas
más que la descalificación pública.
La mayoría de científicos aceptan en privado que existen serias
objeciones al Darwinismo, tales como las citadas en estas páginas, y
privadamente estarán dispuestos a admitir las objeciones. Sin
embargo, se han convertido en fuertes opositores a discutirlas en
público (y en un foro como Internet renegarán de todo ello) porque
ellos temen ayudar a sus criticadores e indirectamente desacreditar
su propia profesión. En algunos casos, ellos sienten que es mejor
ser discretos, pretender que no hay nada equivocado, o incluso
contar alguna 'pequeña mentira' para los intereses del bien mayor de
la ciencia.
Yo no puedo criticar a alguien que siente que ésta es la forma de
ayudar a la profesión que ellos aman -- yo estaría tentado a hacer
lo mismo si fuera un científico.
Podría ser alentador pensar que las fuerzas de la censura académica
y la supresión de los disidentes habría sido una cosa del pasado en
el mundo abierto y de las comunicaciones multimedia de hoy.
Tristemente, la influencia maligna de los que se auto-erigen en
vigilantes científicos se está convirtiendo en algo cada vez más
extendido. Richard Dawkins, por ejemplo, ha sido ahora nombrado
profesor de la comprensión pública de la Ciencia en la Universidad
de Oxford.
Dawkins ya ha mostrado la clase de métodos que utiliza para fomentar
'la comprensión pública de la Ciencia' cuando encubiertamente llevó
a cabo una campaña para la supresión de mi artículo en Times
Higher Education Supplement. Es deprimente encontrar que un
profesor de 'comprensión pública de la Ciencia' realice su trabajo
pensando que debe supervisar la información que la comunidad
académica y pública puedan leer y oír, y de esta forma prevenirles
de tener acceso a pruebas que contradigan las doctrinas Darwinistas
aceptadas.
A continuación el artículo que fue censurado
Neo-Darwinismo: El tiempo de reconsiderarlo
Richard
Milton.
(versión española de Neo-Darwinism: time to reconsider)
Fue el deslumbrante empuje de la ciencia y la tecnología, que a
través de la utilización del análisis racional en el siglo XIX,
condujo a las personas a la aplicación de la razón a otros campos.
Siguiendo el brillante éxito de la razón y el método de la física y
la química --especialmente en medicina-- para la ciencia se
convirtió en natural intentar aplicar la misma herramienta analítica
a los más complejos e intratables problemas: la sociedad humana y
los asuntos económicos; la psicología humana; e incluso el origen y
desarrollo de la vida misma. El resultado fue las grandes filosofías
mecanicistas del penúltimo siglo: Marxismo, Freudianismo y
Darwinismo.
Las simplicidades y certidumbres de estos sistemas reflejaban la
intelectualmente bien ordenada vida de la sociedad Victoriana, con
sus valores autoritarios y prejuicios institucionalizados. Ahora, un
siglo después, han seguido su curso, han sido evaluados por la
historia, y han sido finalmente hallados como herramientas
inadecuadas para la explicación.
A diferencia de Marx y Freud, a Darwin se le sigue considerando como
un pensador altamente original y como un investigador cuidadoso (su
estudio de los percebes permanece como un ejemplo de libro de texto
para los paleontólogos). Pero la teoría que lleva su nombre fue
transformada en los comienzos del siglo XX en la teoría mecanicista
y reduccionista del neo-Darwinismo: una teoría en la que las
criaturas vivientes son máquinas cuyo único fin es la replicación
genética --un asunto de química y estadística; o en palabras del
profesor Jacques Monod, director del instituto Pasteur, un asunto
sólo de "azar y necesidad".(NOTA
1)
Y mientras que la prueba para la evolución misma parece persuasiva
--especialmente las homologías que se han encontrado en anatomía
comparada y en biología molecular para muchas especies diferentes--
gran parte de la evidencia empírica que formalmente se creía
soportar el mecanicismo neo-Darwinista de la mutación fortuita
acompañada de la selección natural, se ha derretido al igual que la
nieve en una mañana de primavera, cuando se ha llevado a cabo un
análisis más cuidadoso.
Los sistemas de
pensamiento del Marxismo, el Freudianismo y el neo-Darwinismo en lo
último han fallado por la misma razón; porque buscaban utilizar el
reduccionismo mecanicista para explicar y predecir los sistemas que
ahora sabemos que están complejamente relacionados y que no pueden
ser explicados como la suma de sus partes.
En el caso del
neo-Darwinismo, no eran los misterios de la mente o los de la
economía los que habían de ser explicados. Era el origen en los
océanos primitivos del primer organismo unicelular, y su desarrollo
hacia las plantas y los reinos animales de hoy mediante un proceso
estrictamente ciego de mutación genética fortuita funcionando en
conjunción con la selección natural.
En las primeras cinco
décadas del siglo XX --el auge de la teoría-- los zoólogos,
paleontólogos y anatomistas comparativos ensamblaron toda la
impresionante colección de muestras que generaciones de escolares
han visto en los museos de Historia Natural por el mundo entero: la
evolución de la familia del caballo; los fósiles que ilustran la
transición desde pez a anfibio a reptil a mamífero; y el
descubrimiento de sorprendentes especies extintas como el "Archaeopterix",
aparentemente mitad reptil, mitad pájaro.
En las décadas
posteriores, estas muestras primeramente se han discutido, después
se han degradado, y finalmente se han apartado a sótanos oscuros de
los museos, cuando posteriores investigaciones han mostrado que son
imperfectas o erróneas.
Cualquier persona educada
el los últimos cuarenta años en un país occidental recordará un
esquema de la evolución del caballo a partir del "Eohippus", una
pequeña criatura en forma perruna que vivió en el periodo Eoceno
hace 50 millones de años, al que le seguía el "Mesohippus", un
animal del tamaño de un cordero de hace 30 millones de años, y
eventualmente pasó a "Dinohippus", del tamaño de un pony de Shetland.
Este esquema fue dibujado
en 1950 por el profesor de Paleontología de Harvard, George Simpson,
para acompañar a su libro de texto estandar, Horses, en el que
recapituló toda la investigación realizada por el American Museum of
Natural History durante la primera mitad de siglo.
Simpson creía
profundamente que esta prueba era incontrovertible pues él escribió:
"La de esta familia del caballo es todavía una de las más claras y
más convincentes para mostrar que los organismos realmente han
evolucionado. Hoy en día realmente no tiene sentido continuar
recopilando y estudiando fósiles simplemente para determinar si la
evolución es o no un hecho. La cuestión ha sido decisivamente
contestada afirmativamente.'
(NOTA 2)
Sin embargo, muy poco
después de esta afirmación, Simpson admite de pasada que el diagrama
que había dibujado contiene saltos mayores que no había dibujado: un
salto anterior al "Eohippus" y sus desconocidos antecesores, por
ejemplo, y otro salto tras el "Eohippus" y antes del supuesto
descendiente el "Mesohippus".(NOTA 3) ¿Qué es lo que científicamente conecta estas especies
aisladas en su famoso diagrama si en realidad no hay ningún resto
fósil ? ¿Y cómo podrían tales muestras desconectadas demostrar bien
la mutación genética o la selección natural?
Incluso, a pesar de todo,
aunque los mismos huesos hayan sido relegados a los sótanos, el
famoso diagrama con su no-probada continuidad todavía sigue
apareciendo en algunos museos, libros de texto, manuales,
enciclopedias y conferencias.
El notable "Archaeopteryx"
también parece a primera vista apoyar el concepto neo-Darwinista de
pájaros evolucionando a partir de pequeños reptiles (el candidato
favorito de los neo-Darwinistas es el pequeño y ágil dinosaurio
llamado Coelasauro, y ésta es la explicación que ofrecen la mayoría
de museos y libros). En realidad, tal evolución es imposible porque
los coelosauros, como la mayoría del resto de dinosaurios, no
poseían huesos del cuello mientras que el "Archaeopteryx", como
todos los pájaros, posee un hueso del cuello modificado para
soportar sus músculos pectorales.(NOTA
4) Nuevamente ¿cómo puede un fósil aislado, a pesar de ser
destacable, aportar pruebas de mutación beneficiosa o de selección
natural?
Los neo-Darwinistas fueron muy rápidos a la hora de declarar que los
modernos descubrimientos de la biología molecular reforzaban su
teoría. Por ejemplo, dijeron que si analizamos el ADN, las huellas
genéticas, de plantas y animales nos encontramos hasta qué punto
cercano o distante se encuentran relacionadas. Así estudiando las
secuencias ADN nos posibilitaría de trazar la familia genealógica
precisa de todos los seres vivos y cómo ellos se encuentran
relacionados por antepasados comunes.
Este es una aseveración
importante y central a la teoría. Si fuera cierta significaría que
los animales que los neo-Darwinistas dicen que están muy
cercanamente relacionados, tal como por ejemplo dos reptiles,
deberían poseer una mayor similitud en sus ADN que los animales que
no son tan cercanamente relacionados, como por ejemplo un reptil y
un pájaro.
Hace quince años un
equipo de biólogos trabajando bajo la supervisión del Dr Morris
Goodman en la Universidad de Michigan decidieron chequear esta
hipótesis. Tomaron el ADN alfa-hemoglobina de dos reptiles --una
serpiente y un cocodrilo-- que según los Darwinistas están muy
fuertemente relacionados, así como el ADN hemoglobina de un ave, en
este caso un pollo de corral.
Lo que encontraron es que
los dos animales que tenían _menos_ en común eran los dos reptiles,
la serpiente y el cocodrilo. Sólo tenían en común algo como el 5% de
las secuencias de ADN --sólo una veinteava parte de su ADN
hemoglobina--. Las dos criaturas cuyo ADN era más próximo resultaron
el cocodrilo y el pollo, con 17,5% de las secuencias en común --
cerca de la quinta parte--. Las similitudes en el ADN fueron
realmente las _contrarias_ a las esperadas por el neo-Darwinismo.(NOTA 5)
Incluso lo más
desconcertante es el hecho que códigos genéticos radicalmente
diferentes pueden dar origen a animales externamente muy similares y
que exhiben similar conducta, mientras que criaturas que parecen y
se comportan de forma muy diferente pueden tener mucho código común.
Por ejemplo, hay más de 3000 especies de ranas, con una apariencia
externa muy similar, pero sin embargo hay mayor variación en el ADN
entre ellas que el que hay entre un murciélago y una ballena azul.
Posteriormente, si las ideas evolutivas de los neo-Darwinistas sobre
el gradual cambio genético fuesen ciertas, entonces uno podría
esperar encontrar que los organismos simples tuviesen ADN simples y
ADN complejos los organismos complejos.
En algunos casos esto es
así, por ejemplo, el simple gusano nematodo es el la muestra
favorita de los estudios de laboratorio porque su ADN contiene una
base de 100.000 meros nucleótidos. En el otro extremo de la escala
de complejidad, los humanos tenemos 23 cromosomas conteniendo un
total de 3.000 millones de bases nucleótidas.
Desafortunadamente, esta
prometedora progresión Darwiniana se encuentra contradicha por
muchos ejemplos. Mientras que el ADN humano se encuentra contenido
en 23 pares de cromosomas, el humilde pececillo tropical tiene más
del doble, hasta 47. Incluso la más humilde culebra de jardín tiene
27 cromosomas. Algunas especies de arbustos silvestres tienen 57
cromosomas.
Así que el simple hecho
es que el análisis del ADN _no_ confirma la teoría neo-Darwinista.
En el laboratorio, los análisis de ADN se oponen a la teoría
neo-Darwinista.
Un golpe mayor incluso
para la teoría fue el descubrimiento que el concepto original de
Darwin y pieza fundamental del neo-Darwinismo como es la selección
natural, o la supervivencia de los mejor adaptados, es fatalmente
defectuosa.
El problema es: ¿cómo
pueden los biólogos (o cualesquiera otros) decir cuáles son las
características que constituyen la 'adaptabilidad' del animal o
planta para sobrevivir? ¿Cómo puedes decir tú cuáles son los
animales o plantas mejor adaptados?
La respuesta es que el
único camino de definir la adaptación es mediante una
racionalización a posteriori --el adaptado debe ser "el que
sobrevive". Mientras que la única forma de caracterizar a los que
sobreviven es como "el adaptado". La proposición central del
argumento de Darwin se convierte en una tautología vacía de
contenido.
C. H. Waddington,
profesor de Biología de la Universidad de Edimburgo escribió: "la
selección Natural, que fue inicialmente considerada como si fuera
una hipótesis que necesitaba una confirmación experimental u
observacional, después de una más profunda inspección se convierte
en una tautología, un estamento de una inevitable relación a pesar
de previamente no ser reconocida. Se mantiene que los individuos
mejor adaptados en una población (definidos como aquellos que dejan
la mayor descendencia) dejarán la mayor descendencia. Una vez que se
establece la definición, su certeza es aparente."(NOTA 6)
George Simpson, profesor
de paleontología en Harvard, buscando restablecer el contenido de la
idea de selección natural dijo: "Si los padres pelirrojos
genéticamente tuvieran, como media, una mayor proporción de hijos
que los rubios o morenos, entonces la evolución avanzaría en el
sentido de los pelirrojos. Si genéticamente los zurdos tuvieran más
hijos, la evolución avanzaría hacia los zurdos. Las características
por ellas mismas no importan en absoluto. Todo lo que importa es
quien deja más descendientes sobre las generaciones. La selección
natural favorece la adaptación sólo si se define la adaptación como
dejar más descendientes. En realidad los genetistas lo definen de
esta forma, lo cual puede confundir a los demás. Para un genetista,
la adaptación no tiene nada que ver con la salud, fuerza, buena
apariencia u otra cosa salvo la efectividad en la reproducción."
(NOTA 7)
Nótese las palabras: "Las
características mismas directamente no importan en absoluto." Esta
inocente frase socava fatalmente el concepto clave original de
Darwin: que las características físicas de cada especie animal son
las que le hacen adaptable para sobrevivir: el largo cuello de la
jirafa, el agudo ojo del águila, o la carrera a 60 millas por hora
del leopardo.
La reformulación de
Simpson significa que todo esto debe ser abandonado: no son las
características lo que directamente importan, lo son las capacidades
animales de reproducirse. La carrera no es para los veloces sino
para los meramente prolíficos. Entonces ¿cómo pueden explicar los
neo-Darwinistas la enorme diversidad de características?
No sólo están siendo
falsadas las ideas neo-Darwinistas por la investigación empírica,
sino que otros sorprendentes y extraordinarios hallazgos han salido
a la luz en las recientes décadas, sugiriendo que la evolución no es
ciega sino que por alguna desconocida manera está _dirigida_. Los
experimentos de Cairns en Harvard y Hall en la Universidad de
Rochester sugieren que los microorganismos pueden mutar en un camino
beneficioso.(NOTA
8)
Experimentos con plantas
de tabaco y lino demuestran cambios genéticos únicamente a través de
los fertilizantes.(NOTA
9) Experimentos con algunos animales marinos y salamandras
llevados a cabo en 1920 parecían demostrar la herencia de
características adquiridas.(NOTA
10) Sin embargo, como sir Fred Hoyle ha apuntado, se han hallado
micro-organismos fósiles en meteoritos, indicando que la vida es
universal --no una afortunado golpe de suerte en la sopa primordial.
Sir Francis Crick, co-descubridor de la función del ADN, comparte
esta misma visión.(NOTA
11)
A la luz de
descubrimientos de esta clase, la supuesta sabiduría del
neo-Darwinismo ya no va seguir siendo mantenida fuera de las
críticas. Una nueva generación de biólogos está sometiendo la teoría
a la fría luz de la investigación científica, y se está encontrando
que es inadecuada; científicos como Dr Rupert Sheldrake, Dr Brian
Goodwin, el profesor de Biología de la Universidad Open y el Dr
Peter Saunders, profesor de matemáticas de King's College de
Londres.
No es nada extraño que el
trabajo de esta nueva generación es una herejía para la vieja
guardia. Cuando el libro de Rupert Sheldrake A New Science of
Life con su revolucionaria teoría de la resonancia mórfica se
publicó en 1981, el editor de la revista "Nature", John Maddox, sacó
un editorial solicitando que el libro fuera quemado --un signo
seguro de que Sheldrake estaba en algo importante, como muchos
pensarán.(NOTA 12),
(NOTA 13).
La actual cómica
situación en Biología fue recientemente resumida por Sheldrake como,
"Parece como si estuviéramos en la Rusia de Brehznev. Muchos
biólogos tienen un conjunto de creencias en su profesión, las
creencias oficiales, de las cuales se puede hablar abiertamente con
otros colegas. Ellos en el laboratorio pueden tratar a los seres
vivos como si fueran cosas mecánicas, pero al llegar a casa no
tratan a sus familias como máquinas inanimadas".
Un extraño aspecto de la
ciencia del siglo XX es que mientras la Física ha tenido que asumir
la indignidad de un principio de incertidumbre, y los físicos se han
acostumbrado a tan extrañas entidades como las onda-materias y
partículas virtuales, muchos de sus colegas del pasillo de abajo no
parecen haber notado la revolución de la electrodinámica cuántica.
En cuanto a los biólogos les concierne, la materia está formada de
bolas de billar que colisionan con certeza Newtoniana, y ellos se
dedican a construir modelos moleculares de bolas de ping-pong
coloreadas.
Uno de los científicos
más distinguidos y laureados Nobel, el físico Max Planck, observó
que: "Una verdad científica no triunfa a base de convencer a sus
oponentes y hacerles ver la luz, sino más bien porque sus oponentes
eventualmente van muriendo, y crece una nueva generación que está
familiarizada con ella".
Puede ser necesaria otra
década o dos antes que una nueva generación crezca y restaure el
rigor de la Biología evolutiva.
|