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Introducción
Se discute la semejanza del “darwinismo” con las religiones,(NOTA 1) considerada, la religión, como una garantía (de salvación del
mundo como un mal en su totalidad, de vida o de muerte) sobrenatural
en el sentido de que va más allá de los límites a los que pueden
llegar los poderes del ser humano, y cuyo modo de acción es
misterioso e inescrutable, lo que no implica que la garantía sea
ofrecida por una divinidad y que por lo tanto sea necesaria una
relación entre la divinidad y la religión. En realidad existen
religiones ateas. Pero consideramos que el darwinismo no es
precisamente una religión atea ya que la garantía la da el azar, el
misterioso e inescrutable azar.
La ciencia está en crisis de racionalidad, tanto la física como la
biología presentan síntomas similares, con la diferencia de que la
física reconoce leyes naturales que condicionan el comportamiento de
la materia inerte.
Sin embargo, en la física, los fundadores y seguidores de la
interpretación o escuela de Copenhague postularon su filosofía de la
física no sólo como una interpretación posible sino como la única
viable. Intentos de enfoques básicamente diferentes, incluso de
científicos prominentes como Einstein, Schrödinger, Landé, y Bohm
fueron ignorados y aun ridiculizados. Niels Bohr propugnó por la
escuela de Copenhague incansablemente. Publicó extensivamente, dictó
cátedra ampliamente y diseminó el espíritu de esta escuela. Bohr era
un hábil retórico de la revolución cuántica, no menos ingenioso que
Galileo al tejer argumentos, “interpretaciones naturales”, con el
objetivo de introducir conocimiento controversial disfrazado como
proposiciones intuitivamente llamativas.
Tanto la escuela de Copenhague como su inevitable retórica se basan
en dos pilares centrales del positivismo y en la doctrina de la
necesidad de conceptos clásicos. No es sorprendente que por esta
necesidad de conceptos clásicos abunden enunciados contradictorios.
La “reconstrucción racional” es formulada por la ortodoxia con el
fin primario de presentar cualquier alternativa como imposible en
principio y previniendo con esto cualquier disidencia.
Los científicos deben preocuparse no sólo de construcciones teóricas
ingeniosas y su concordancia con datos experimentales sino con la
viabilidad de que sus conceptos sean absorbidos por la cultura
general del ser humano. La ciencia no es un soliloquio. Su valor
reside en el simple hecho de estar dentro de su entorno cultural
sólo al entrar en contacto con todos aquellos quienes en este
momento están, o en el futuro estarán, comprometidos con la
promoción de la cultura y el conocimiento.
De acuerdo con E. Schrödinger, no todos lo conceptos están
destinados a sobrevivir pues una ciencia teórica... en la que los
iniciados continúen hablándose en voz baja, en términos que, en el
mejor de los casos, sean entendidos por un pequeño grupo de
iniciados, será cercenada del resto de la humanidad y a la larga
estará condenada a atrofiarse y osificarse.(NOTA
2)
Lo anterior encaja perfectamente con la biología que se fundamenta
en la teoría o teorías de Charles Darwin, que han sido la base del
darwinismo que paradójicamente se ha convertido en una religión.
El darwinismo como religión
En este sitio el lector encontrará la historia del darwinismo(NOTA 3) y las consecuencias de haberlo perpetuado al convertir
sus hipótesis en dogmas irrefutables. Este artículo trata de aclarar
el porqué no consideramos científica la interpretación de la
evolución darwinista. Consideramos que Darwin no es culpable del
cisma que se está dando en la ciencia desde hace ya bastantes años.
El darwinismo tuvo su importante función en un contexto histórico
determinado que hace mucho ha sido superado. Pero sus apologistas y
seguidores se han empeñado en un continuismo al hacer de Darwin un
Profeta, un Iluminado al que hay que creerle sin cuestionar su
“Palabra”, es decir crearon una religión que llamaron “Darwinismo”,
de donde se derivaron ideologías como el nazismo y doctrinas
económicas que, pasando por el capitalismo, han llegado al
neoliberalismo. Más aun, hicieron de la competencia la única
conducta capaz de llevar a la supervivencia y al éxito. Fatalmente
secuestraron para su provecho la evolución, este proceso fundamental
de la naturaleza.
Si el darwinismo fuese una ciencia, debería ser dialéctico pues el
conocimiento debe ser dialéctico, es decir arriesgarse a ser
derribado por la experiencia, cosa que sus seguidores no permiten.
Una de las finalidades de la ciencia es la búsqueda de las leyes de
la naturaleza, entonces ¿cómo es posible que una teoría que no
acepta leyes, que se basa en el azar, en la que muchas de las
soluciones a los fenómenos que trata son irrepetibles, sea
considerada científica?
Que el darwinismo se ha convertido en una religión es indiscutible,
pues lo siguiente podría ser el evangelio sobre su “Verdad”:
“Revelación a Darwin, que para instruir a todos sus siervos sobre
cómo han sucedido las cosas ha dado a conocer por sus
intermediarios, sus siervos (aquí podemos colocar cualquier nombre
de los propugnadores del darwinismo ortodoxo), , los cuales dan
testimonio de la palabra de Darwin y de todo lo que él ha visto.
Bienaventurados los que leen y escuchan las palabras de esta teoría,
Bienaventurados los que creen sus temas de charlatanería divulgados
por revistas “científicas”, becados por fundaciones, premiados y
honrados en enciclopedias que garantizan la continuación histórica
de la farsa. Bienaventurados porque ellos heredarán el reino del
engaño y del dinero”
El darwinismo es una religión cuyos dioses son “El-Azar” que, así
escrito, por sus raíces significaría “Mi dios - el dado con el que
se pierde”, la competencia, el egoísmo con su premisa de la
supervivencia del más apto y la tan alardeada “selección natural”.
Ésta, su diosa principal, es veleidosa como los dioses del Olimpo.
Dice el biólogo Fernando Vallejo “…caprichosa como las estaciones
del año, cambia de parecer según el tiempo y el espacio. Aquí
determina una cosa, allá otra; hoy quiere esto, mañana siempre no.
Fantasmal, nunca da la cara, siempre actúa per interposita
persona: unas veces es el clima, otras la salinidad del agua, otras
los parásitos, la abundancia de depredadores, la escasez de presas,
las plagas, los pájaros… y ha pasado a reemplazar a la Divina
Providencia en las ciencias naturales.”
Eric J. Chaisson, científico, autor de una plausible teoría sobre la
evolución cósmica,(NOTA 4) declara que “sólo recientemente la selección natural ha
llegado a ser vista por algunos como la que controla la evolución en
forma absoluta. El poder de este concepto quintaesencial darwiniano
está tan extendido en la biología y los campos relacionados, que
muchos de los llamados ultra-darwinistas lo suscriben enteramente y
sin límite, ciertamente con una clase de fervor similar al de los
fundamentalistas a quienes ellos abominan. En la misma estrecha
línea, los biólogos han adoptado una inflexible ideología basada en
el supuesto que los genes regulan toda la vida (Dawkins 1996), la
mayoría de los sicólogos evolucionistas (nacidos socio-biólogos)
usan el concepto para revolucionar el estudio del comportamiento
humano bajo estrictas líneas darwinistas (Wright 1994), y aún unos
pocos filósofos se lo han ahora apropiado para explicar el
significado de la vida y la conciencia (Dennet 1995). Ya Darwin en
su tiempo se sintió obligado, en el prefacio de su última edición
(1872) de su clásico, a dejar claro que los muchos y variados
cambios de la vida no se debía a una sola causa, aunque esta
estuviera siempre presente y fuera poderosa.”
Los defensores del darwinismo han sido siempre grandes sofistas,
como ejemplo comentaremos el artículo “¿Quién le teme al
darwinismo?”(NOTA
5) Uno de tantos en los cuales se exponen los argumentos
más usuales utilizados en su defensa y en el cual se puede apreciar
cómo el darwinismo es una religión. Dice el artículo (en adelante
¿Q?):
|
¿Q?
- La teoría evolucionista de
Darwin se ha convertido, desde su aparición en 1859, en
componente básico de la cultura de occidente. Un evolucionista
moderno vuelve a la obra de Darwin una y otra vez. Esto no
tiene nada de sorprendente, ya que las raíces de todo nuestro
pensamiento evolucionista se remontan a Darwin. (E. Mayr, “Una
larga controversia: Darwin y el darwinismo”, 1992, pág. 9.)
El origen de
las especies, de Charles Darwin (1859), produjo una revolución
de enorme envergadura -aun más que las revoluciones
copernicana y newtoniana en los siglos XVI y XVII-, que llegó
a trascender los límites de la biología y a provocar el
derrumbamiento de algunas de nuestras creencias más firmes. A
partir de ese momento, la idea de la evolución se introdujo en
todos los campos del saber, convirtiéndose en un componente
básico de la cultura occidental. |
Todo lo anterior es cierto, Darwin llegó para afianzar una cultura
del engaño cuya génesis se remonta a los albores del ser humano.
(Ver “Cultura del engaño”). Es verdaderamente lamentable que se haya
impuesto a la humanidad una filosofía anglosajona, que supuestamente
era una ciencia, y a la cual están condenadas todas las
interpretaciones de los descubrimientos científicos. Adoctrinados
como estamos en que la búsqueda de la verdad es cuestión de fe, los
darwinistas, como todo fundamentalista, se sienten “poseedores de la
verdad” con el agravante de que cuentan, por obvia conveniencia, con
todo el apoyo político y económico. (Ver “Una nueva
biología para una
nueva sociedad”).
Se queja el autor de que:
|
¿Q?
…el darwinismo ha recibido ataques tanto de quienes se
resistieron a aceptar las ideas implícitas o explícitas en el
mismo, como de quienes pretendieron ‘corregirlo’. |
Y declara que hay una suerte de conspiración:
|
¿Q? -
por lo que mi objetivo es presentar aquí algunos de los
argumentos en contra del darwinismo y discutir la manera de
rebatirlos. |
Estas declaraciones con fuertes tintes sofistas, son muy parecidas a
las que los fundamentalistas hacen de sus libros sagrados.
Una de las aseveraciones más desconcertantes en el artículo dice:
|
¿Q? -
Huxley y Lyell nunca creyeron en la selección natural ni
suscribieron el gradualismo. |
Sin embargo, en su libro How Nature Works, el autor Per Bak(NOTA 6) comenta que fue en la época de Darwin cuando Charles
Lyell formuló su teoría del gradualismo. La visión de Lyell era que
todo podía explicarse en términos de los procesos que se observan
alrededor nuestro trabajando a la misma relación fija todo el
tiempo. Por ejemplo, las formaciones geológicas se suponen formadas
en procesos suaves e ininterrumpidos, y toda la escala de eventos,
aun los de mayor extensión y efectos deben ser explicados como
extrapolaciones de procesos suaves e ininterrumpidos que están ahora
operando, a las actuales tazas e intensidades que se observan. En
otras palabras, el comportamiento a pequeña escala puede ser
extendido suave e ininterrumpidamente acumulándose para producir
toda la escala de eventos. No es necesario establecer ningún nuevo
principio para los procesos grandes y largos, toda causalidad reside
en la pequeñez del presente observable y todas las magnitudes pueden
ser explicadas por extrapolación.
Darwin aceptó la visión gradualista de Lyell en toda su
intransigente intensidad, Darwin creyó que este mecanismo, mutación
aleatoria seguida por selección y proliferación de las variantes más
aptas necesariamente conduciría a una evolución pareja y continua.
Darwin declaró: ‘Nosotros no vemos nada de estos pequeños cambios en
progreso hasta que la mano del tiempo las haya marcado con el
transcurrir de las épocas.’ Esto es el gradualismo en una pequeña
proposición.”
|
¿Q? -
No hay acuerdo entre diferentes autores acerca de cuál fue el
método científico de Darwin…A partir de la síntesis evolutiva
de la década de 1930, "darwinismo" pasó a significar cambio
bajo la influencia de la selección natural, es decir evolución
variacional…Si bien en su Autobiografía admitió haber
trabajado sobre sólidos principios baconianos y sin teoría
alguna haber colectado datos, es evidente que muchas de sus
ideas surgieron con anterioridad, y que recolectó datos para
comprobar sus especulaciones. |
Típica declaración de quien pretende defender lo indefendible: El
autor, el profeta, el científico o quien se trata de defender dijo
tal cosa, pero no es eso lo que trató de decir, sino otra cosa que
es lo que conviene a mi interpretación y a su defensa.
|
¿Q? -
A partir de 1859 hubo varios intentos por remplazar el
darwinismo por teorías que de algún modo contemplaran algún
componente finalista o teleológico, hacia cierta "perfección"
intrínseca, en lugar de la falta de finalidad explícita de la
selección natural. |
El no aceptar la obviedad de que la evolución tiende o por lo menos
tendía a adquirir cada vez mayor complejidad es una típica actitud
del fundamentalismo. Lo teleológico no implica “perfección”, la
supervivencia del más apto es en sí una teleología.
Es muy claro el fundamentalismo del artículo pues como puede
apreciarse en el siguiente párrafo, Gould, a pesar de ser
darwinista, por haber formulado un mecanismo diferente al
gradualismo para justificar la emergencia de nuevas formas de vida,
es clasificado casi como “hereje”.
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¿Q? -
Gould combinaba magistralmente erudición y amenidad. Pero,
¿cuáles han sido sus contribuciones a la supuesta "corrección"
al darwinismo? Básicamente, dos: que la teoría de los
"equilibrios discontinuos" (punctuated equilibrium, en inglés)
de Eldredge y Gould erosionó la ortodoxia darwinista, y que el
"adaptacionismo" ha sido refutado o al menos relegado a un
papel menor en la biología evolutiva (Dennett, 1995).
En 1972,
Eldredge y Gould propusieron la teoría de los "equilibrios
discontinuos" como alternativa al gradualismo darwiniano.
Mientras que los darwinistas ortodoxos tienden a considerar
que la evolución es gradual, ellos propusieron que en realidad
opera "a saltos": luego de largos periodos en que las especies
permanecen sin cambio (equilibrio) se producen breves momentos
de cambio. De este modo, los paleontólogos no deberían pensar
en la ausencia de fósiles "intermedios", sino más bien que
éstos bien podrían no haber existido nunca. Inicialmente, la
teoría fue desestimada por los darwinistas, debido a que Gould
y Eldredge no propusieron un mecanismo concreto para explicar
cambios morfológicos grandes y repentinos. |
Las opiniones del autor nos hacen comprender qué tan fuerte es la
ortodoxia darwinista, porque existen ya varias propuestas sobre
mecanismos concretos para explicar estos cambios morfológicos
grandes y repentinos, como se puede ver en el artículo “Las
estructuras disipativas en la evolución” o en el citado libro de E.
J. Chaisson.
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¿Q? -
Matemáticos: físicos, genetistas, bioquímicos y abogados
forman un ejército que combate fervorosamente al
darwinismo. |
Más bien los darwinistas defienden fervorosamente al darwinismo, y
no aceptan interpretaciones de la ciencia que no sean encajadas a
fortiori en los postulados de la teoría sintética y si no
tienen argumentos sólidos para defenderse, acusan de religiosos o
anticientíficos a los argumentos en contra. Para ver hasta dónde
llegan en este afán los darwinistas, que no son solamente los
biólogos sino todo aquel que se precie de ser “un verdadero
científico”, trascribimos una frase que aparece en la definición de
“universo” en el diccionario de filosofía de Mario Bunge:(NOTA 7) “Las hipótesis según las cuales el universo tuvo un
principio y tendrá un final no son científicas sino teológicas.”
¡Con esto decimos adiós a Einstein y a todas las ciencias
emergentes!
Cada ser humano es libre y tiene el derecho de creer lo que mejor le
convenga, el problema con el darwinismo es que sus dogmas están
involucrados en el ámbito científico.
|
¿Q? -
Phillip Johnson, en Proceso a Darwin (1995), ha
sugerido que la evolución darwiniana no está basada en hechos,
sino en el materialismo filosófico. Esta suerte de fe en el
naturalismo filosófico hace que el darwinismo se asemeje a
una religión, (nuestro énfasis) citando para ejemplificar
una frase de Richard Dawkins (1996), en El relojero ciego:
“Se puede decir con total certidumbre que si uno encuentra a
alguien que afirma no creer (nuestro énfasis) en la
evolución, esta persona es ignorante, estúpida o loca (o es
malvada, pero preferiría no considerar esta posibilidad)”. |
Afortunadamente nosotros sí “creemos” en la evolución; sin embargo,
no sabemos si los epítetos de Dawkins nos sean aplicables al no ser
darwinistas y apostar por la ciencia, porque la evolución no es un
proceso que la biología o la genética o cualquier ciencia particular
deba apropiarse. Es el proceso fundamental del universo en el cual
deben concurrir todas las ciencias y no es asunto de “creencia”
|
¿Q? - Pero,
¿qué es en realidad lo que Johnson critica del darwinismo?
Básicamente, que la complejidad biológica se atribuya a la
acumulación de mutaciones y a la selección natural, lo cual
nunca ha sido demostrado empíricamente; es más bien una
deducción de la filosofía naturalista. De este modo, los
evolucionistas adhieren al naturalismo como una creencia
metafísica. Esto, que para muchos suena a herejía, sin embargo
ha sido aceptado sin inconvenientes por el filósofo Michael
Ruse, quien ha sostenido que "el lado científico tiene ciertos
presupuestos metafísicos incorporados en la actividad
científica, lo cual, […] creo que con toda honradez deberíamos
admitir”. |
Todas las interpretaciones de los descubrimientos científicos están
contaminadas con la ideología de quien hace la interpretación, por
lo que en el caso de la evolución, este proceso, insistimos, debería
ser abordado de manera interdisciplinaria.
Al respecto Per Bak comenta: “La complejidad trata con un fenómeno
común en especies diferentes, así que el estudio de la complejidad
debería beneficiarse de una aproximación interdisciplinaria. Esto no
se da actualmente y aunque la ciencia del caos ha estimulado algo
este punto de vista, los científicos ortodoxos no están dispuestos a
ceder. Sin embargo, por las reglas de la sociología, a alguien de
arriba le toca cambiar el curso de la ciencia. Muy pocos son los
científicos que se aventuran a nuevas áreas que no han sido
aprobadas de arriba. Hay una buena razón para esto, dado que los
científicos jóvenes se quedan solos si se salen de las disciplinas
tradicionales. Históricamente, en las universidades, las diferentes
ciencias son confinadas a departamentos especializados con poca
correlación. Esto ha dejado grandes áreas de la ciencia sin
explorar.”(NOTA
8)
|
¿Q? -
Esta discusión acerca de los presupuestos ideológicos de la
ciencia puede derivar en otro debate que con el tiempo resurge
una y otra vez: el del darwinismo versus la religión.
En cuanto a
los teólogos del siglo XIX, no necesariamente se convirtieron
en sus adversarios. La reacción de muchos religiosos fue
positiva (Ruse, 2001). Por ejemplo, los reverendos Baden
Powell y Charles Kingsley alabaron “El origen de las
especies”. Incluso el botánico Asa Gray, uno de los más firmes
seguidores de Darwin en el nuevo mundo, era un cristiano
devoto.
Recientemente, Michael Ruse (2001) ha publicado el libro
“¿Puede un darwinista ser cristiano?” A lo largo del mismo, el
autor discute ampliamente las dimensiones científicas,
filosóficas y teológicas de la pregunta. Luego de examinar
diferencias y coincidencias entre diferentes autores, Ruse
concluye que darwinismo y cristianismo no son mutuamente
incompatibles. |
Lo cual quiere decir que Dios creó el universo por azar y sin ningún
propósito. Hacer estas aseveraciones es exagerar hasta el límite
tratando de darle validez a una teoría, Sin embargo esto da muy
buenos resultados pues así los religiosos purifican su conciencia y
pueden ser a la vez creyentes en dos dioses. ¡Aunque usted no lo
crea!
Los darwinistas no se ponen de acuerdo en cuanto a que su religión
sea compatible con el cristianismo, pues en la misma revista donde
aparece el artículo que estamos discutiendo se publicó otro titulado
“Relaciones entre ciencia y religión: ¿Cómo la viven los
científicos?”, donde ésta dualidad se atribuye a malentendidos o se
da por conveniencia como en el caso de Newton, “que produjo su obra
en el reflujo de ésta revolución (el restablecimiento de la
monarquía después de la dictadura de Oliver Cromwell). Newton era
creyente y cristiano, pero su cristianismo era heterodoxo, y siempre
estuvo interesado en cuestiones teológicas. No es difícil entender
que, dada su posición de funcionario y la aplicación de medidas
gubernamentales discriminatorias contra disidentes religiosos, haya
sido prudente en la difusión de sus opiniones en este terreno, ya
que ello podría haberle causado dificultades con la Iglesia oficial.
También se podría conjeturar que quería distanciarse de los deístas
para no aparecer como enemigo del Estado al que servía.”(NOTA
9)
Richard Dawkins, en el artículo The Great Convergence”(NOTA
10) se pregunta “¿Están la ciencia y la religión
convergiendo?” Y termina su alegato diciendo “¿Convergencia? Sólo
cuando conviene. En un juicio honesto, la declaración sin pruebas
(como muchas de las que hacen los darwinistas) sobre la convergencia
entre ciencia y religión es superficial, vacía, vana, un torcido e
impuro fraude.”
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¿Q? -
Ahora bien, si las conclusiones de Ruse (que darwinismo y
cristianismo no son mutuamente incompatibles) son correctas,
¿por qué existe en la actualidad debate entre creacionistas y
evolucionistas? |
Por lo que vimos arriba y porque simplemente es el mismo fenómeno
que sucede entre confesiones distintas: “Mi dios no es tu dios, el
mío es el verdadero”.
|
¿Q?
- El fenómeno del llamado
"creacionismo científico" parece circunscribirse a Estados
Unidos de América, y las razones del mismo deberían ser motivo
de un análisis sociológico. (Quizá no habría que descartar la
ignorancia. ¿Acaso una encuesta de Gallup de 1993 no descubrió
que el 47 por ciento de los estadounidenses cree que Homo
sapiens es una especie creada sobrenaturalmente hace menos de
10 mil años?) |
El autor tiene razón en cuanto a que el “creacionismo científico"
parece circunscribirse a Estados Unidos de América pero sugiere que
esta teoría o el “diseño inteligente” ha sido propuesta por ese 47
por ciento de los estadounidenses que pueden llamarse “ignorantes”
por lo que todos los que no lo son deben, forzosamente, ser darwinistas.
El darwinismo tendrá siempre problemas no sólo con los creacionistas
sino con los resultados de las investigaciones científicas que en
forma exponencial se están produciendo, como se muestra en el
siguiente ejemplo.
En el diario El País, Javier Sampedro publicó el 18 de marzo
del 2006 un artículo con el título ‘Se busca un nuevo Darwin’, donde
informa que:
|
“Davidson y el paleontólogo Doug Erwin,
conservador del Museo Nacional de Historia Natural, en
Washington, han publicado en la revista Science (10 de
febrero) una hipótesis sobre la evolución de los animales que
entra en flagrante contradicción con la ortodoxia darwinista
que se enseña en las universidades, se divulga en los best
sellers científicos -desde El gen egoísta, de
Richard Dawkins, hasta La peligrosa idea de Darwin, de
Daniel Dennet- y, por tanto, se acepta como una verdad
revelada (nuestro énfasis) por los intelectuales y
científicos de otras áreas, como Steven Pinker y los demás
psicólogos y filósofos que intentan aplicar la teoría
evolutiva al dificultoso propósito de comprender la mente
humana”. |
Pero en una actitud totalmente carente de sentido común declaran que
no son antidarwinistas.
|
¿Q? -
En la celebración del 60 aniversario de la refundación de la
Academia Pontificia de Ciencias (1996), el papa Juan Pablo II
señaló claramente que:
"... nuevo conocimiento ha llevado a reconocer que la teoría
de la evolución es más que una hipótesis". |
La declaración de Juan Pablo II ha sido refutada por Benedicto XVI
en una actitud más coherente, pues en realidad la ciencia y la
mayoría de las religiones son completamente incompatibles. El Dr.
Ruy Pérez Tamayo(NOTA 11) dice en su
artículo “Ciencia y Religión”(NOTA 12): “Para escribir sobre el tema de las relaciones entre la
ciencia y la religión, lo primero que debe hacer el autor es exhibir
sus credenciales con toda honestidad: en este caso se trata de un
científico profesional con más de sesenta años de actividad en el
campo de la investigación biomédica en la UNAM y que nunca ha sido
religioso, o sea es ateo desde su nacimiento. A estas dos
credenciales el autor agrega otra, para justificar un poco lo que
sigue: Ha estado interesado en la filosofía de la ciencia y en las
relaciones de esta disciplina con la religión católica desde que se
acuerda, o sea desde hace ya muchos años.”
Considera el Dr. Pérez Tamayo que existen tres escuelas de
pensamiento o formas de enfrentarse a las relaciones entre ciencia y
religión:
|
1. La guerra entre las dos formas de
concebir el mundo o sea la incompatibilidad absoluta.
2. La coexistencia pacífica entre los dos conceptos de
la realidad.
3. La integración de la ciencia y la religión en un
solo sistema conceptual de la realidad. |
“Las tres formas anteriores de relación entre la ciencia y la
religión revelan que, sin cambios o concepciones, las dos maneras de
concebir la realidad son incompatibles.”
|
¿Q? -
Por otra parte, la Academia Nacional de Ciencias de Estados
Unidos sostiene que:
"Muchas
personas religiosas, incluso muchos científicos, afirman que
Dios creó el Universo y los diferentes procesos que conducen
la evolución física y biológica, y que estos procesos
resultaron en la creación de galaxias, nuestro Sistema Solar y
la vida en la Tierra. Esta creencia, a veces llamada
'evolución deísta', no contradice las explicaciones
científicas de la evolución." |
Esta creencia la expresó Teilhard de Chardin hace más de 70 años y
por ello fue sancionado de por vida por la Iglesia Católica y por
las instituciones científicas.
La incompatibilidad entre darwinismo y creacionismo no es entre
ciencia y religión sino entre dos religiones pues, insistimos, no
consideramos al darwinismo como una ciencia sino como una religión,
por lo que sus seguidores tendrán el problema que han tenido siempre
las diferentes religiones entre si y con la ciencia. Por supuesto
los darwinistas tienen que adaptar todos los descubrimientos
científicos a su paradigma por más dañino que esto resulte para la
humanidad.
El darwinismo, como religión, ha sido culpable de mil enredos, y uno
de los propósitos del libro en sí es exponer precisamente eso.
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¿Q? -
Tras 140 años de fracasados ataques, el darwinismo ha emergido
cada vez más fortalecido (Mayr, 1992). Todas las polémicas
actuales dentro de la biología evolutiva se dan dentro del
marco conceptual del darwinismo y aparentemente no existen
argumentos racionales para oponerse al mismo. Hasta un
antidarwinista admite que: "el modelo darwiniano es aún el
único modelo evolutivo propuesto que invoca procesos físicos y
naturales como agentes causantes del cambio evolutivo... El
darwinismo constituye, entonces, la única teoría evolutiva
verdaderamente científica" (Denton, 1986, pág. 355). |
El darwinismo no se ha fortalecido. Al contrario, es una teoría en
crisis como se puede ver en los artículos de este sitio y en libros
como Evolución: una teoría en crisis,(NOTA 13) Pensando la
evolución, pensando la vida.(NOTA
14)
Por otra parte el autor evade hablar de las ciencias emergentes como Complejidad,
Caos y Dinámica no lineal, la nueva termodinámica de Ilya Prigogine
o la nueva ciencia de Stephen Wolfram quien en su libro A New
Kind of Science presenta el fruto de sus esfuerzos por modelar
todas las facetas de la naturaleza, incluyendo el universo mismo,
con programas simples. Su meta es lograr penetrar en el origen y la
naturaleza de la complejidad, un comportamiento que sólo
recientemente ha logrado interesar dentro de la comunidad
científica. Los resultados preliminares de Wolfram muestran que,
ciertamente, el comportamiento del espacio-tiempo puede ser modelado
con programas llamados autómatas celulares y redes causales, en los
cuales la realidad fundamental es la interconexión entre los nodos
de la red. Pero lo más importante es que deben existir reglas y unas
bien determinadas condiciones iniciales.
Wolfram ha desarrollado un lenguaje de computadora llamado
Matemática, y ha intentado modelar el universo. Afirma que
usando varios programas de computadora tales como autómatas
celulares y redes causales, ha sido capaz de reproducir el
comportamiento característico de muchos sistemas físicos.
Con los resultados de incontables experimentos generados por
computadora, ha demostrado claramente que la complejidad debe ser
incluida en la lista de comportamientos normales posibles de un
sistema físico. De hecho, encuentra que aun sistemas que obedecen
reglas simples pueden producir comportamiento complejo. Este
descubrimiento llegó a ser la base de lo que él llama un nuevo tipo
de ciencia. Wolfram sostiene que la nueva ciencia es suficientemente
poderosa para comprender los resultados de la ciencia tradicional y,
como subproducto, proveer una mayor penetración al conocimiento de
los fenómenos. En particular, él es capaz de sugerir vías para
modelar el universo conocido de una manera consistente con las leyes
de la física. Esto lo hace mediante simples programas como autómatas
celulares y redes causales en las que finalmente la realidad
fundamental es la interconexión entre nodos.
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¿Q? -
Entonces ¿por qué será que resurgen una y otra vez distintas
formas de antidarwinismo? Daniel Dennett (1995) propone una
respuesta radical, al sostener que el darwinismo cala más
hondo en nuestras creencias básicas de lo que cualquier autor
previo haya reconocido. Dicho de otro modo, la revolución
darwiniana no es solamente una revolución científica, también
es una revolución filosófica, y sus consecuencias exceden la
biología hasta todos los campos del saber, transformando
radicalmente nuestra visión del mundo. Simplemente, que la
selección natural carece de propósito y por ende acaba con la
idea del diseño. En palabras de Richard Dawkins (1996), la
selección natural es como un «relojero ciego", que construye
sin ver ni planear consecuencias, sin propósito alguno, y sus
productos, sin embargo, parecen "diseñados". |
El citado científico Per Bak(NOTA 15) declara que desafortunadamente hay un punto de vista
entre los biólogos en el que la evolución se entiende basada en las
teorías pioneras y que no hay necesidad de hacer más trabajo
teórico. Este punto de vista está establecido explícitamente en el
libro de R. Dawkins, El relojero ciego. Nada previene más el
progreso que la creencia de que todo ya se sabe, una creencia que se
ha expresado varias veces en la ciencia por cientos de años.
Conclusión
No es agradable tener que hablar contra lo establecido. Se gana uno
el calificativo de negativo, anticientífico, ignorante, etc. Y peor
aún, cuando no se tienen esperanzas de que las estructuras de poder
acepten nuevos paradigmas.
Mauricio Abdalla, en su ensayo “El principio de cooperación” nos
dice sabiamente que el cambio requiere de una nueva racionalidad,
una interacción justa con la naturaleza al igual que entre los seres
humanos. Pero ¿cómo tener la esperanza de que el ser humano cambie
voluntariamente? Nos engañamos, nos matamos, nos torturamos sin
ningún pudor, debido a que, según los darwinistas, la vida es una
“competencia implacable” ¿porqué no vamos a torturar, tratar de engañar y
aniquilar a la naturaleza?
Cuando las interpretaciones de los resultados de las investigaciones
científicas tienen que sujetarse a dogmas, se oponen al más
elemental sentido común, se cometen muchos errores en detrimento del
auténtico espíritu científico y las contradicciones son inevitables.
Las religiones se mantienen por siglos gracias al dogma, pero en la
ciencia los dogmas impiden el progreso, lo que a su vez impide
nuestro cabal entendimiento sobre la evolución, el proceso base del
universo.
Fundamentados en que el universo es producto del azar y sin
propósito, ni los políticos, ni la mayoría de los científicos, menos
aún la población en general, están dispuestos a ceder un ápice para
cambiar de paradigma, pues en el actual se basan para que las
potencias (los “más aptos”) se repartan el mundo. Los pueblos
considerados inferiores lo son por “selección natural” y así es como
debe ser. “Científicamente” se justifica la colonización económica
actual. El darwinismo conduce también al etnocentrismo y al
antropocentrismo que como ya dijimos alientan el dominio y
destrucción de la naturaleza, una más de las consecuencias nefastas
de esta religión. Queremos hacer énfasis en que ninguna religión es
mala per se. Todos tenemos el derecho de creer lo que más nos
convenga. Pero en el caso del darwinismo, los dogmas controlan
cualquier interpretación científica y esto es dañino para la ciencia
misma. Pocas esperanzas existen de un cambio. No obstante, de
acuerdo con el escritor argentino Ernesto Sábato: La historia de
la humanidad es una larga serie de estupideces y maldades, pero es
nuestro deber luchar contra la estupidez y la maldad.
México D. F. marzo de 2006
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(NOTA 1)
ABBAGNANO, Nicola. Diccionario de Filosofía. Fondo de
Cultura Económica, México 1a Reimpresión 1999
[al texto]
(NOTA 2)
BELLER, Mara, Quantum Dialogue (The Making of a Revolution),
Chicago-Londres, The University Chicago Press, 1999
[al texto]
(NOTA 3)
Pueden consultarse los artículos del Dr. Máximo Sandín
en este sitio.
[al texto]
(NOTA 4)
CHAISSON, Eric J. Cosmic Evolution. The Rise of
Complexity in Nature. Harvard University Press. Cambridge,
Massachusetts. London, England. 2001
[al texto]
(NOTA
5) MORRONE, Juan José, “¿Quién le teme al darwinismo?” en
Ciencia, Revista de la Academia Mexicana de Ciencias, México,
enero-marzo 2003, Vol. 54, No. 1, pág. 78-88,
[al texto]
(NOTA
6) BAK, Per, How nature works, Nueva York, Copernicus,
1996
[al texto]
(NOTA
7) BUNGE, Mario. Diccionario de Filosofía, México, siglo
xxi editores, 2001, pág. 214
[al texto]
(NOTA
8) BAK, Per, Opus cit.
[al texto]
(NOTA
9) SCHOIJET, Mauricio. “Relaciones entre ciencia y
religión: ¿Cómo la viven los científicos?” en Ciencia, Revista de la
Academia Mexicana de Ciencias, México, enero-marzo 2003, Vol. 54,
No. 1, pág. 70-77.
[al texto]
(NOTA 10) DAWKINS, Richard. A Devil’s Chaplain. Reflexions on
Hope, Lies, Science, and Love. Mariner Books. USA 2004
[al texto]
(NOTA 11) Profesor emérito de la Facultad de Medicina de la
UNAM, miembro de El Colegio Nacional, y de la Academia Mexicana de
la Lengua.
[al texto]
(NOTA 12) PÉREZ Tamayo, Ruy, “Ciencia y religión” en la Revista
de la Universidad de México, No. 24, febrero de 2006, pág. 19-
México
[al texto]
(NOTA 13)
DENTON, Michael. Evolution:
A Theory in Crisis. Adler & Adler Publishers, Inc. USA 1986
[al texto]
(NOTA 14) SANDÍN, Máximo, Pensando la evolución, pensando la
vida, Ediciones Crimentales, S.L., España, 2006
[al texto]
(NOTA 15) BAK, Per, Opus cit.
[al texto]
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