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             Una nueva educación para Latinoamérica

 

 

Máximo Sandín Domínguez (NOTA 1)
Guillermo Agudelo Murguía  (NOTA 2)

 

Desde fines del siglo XIX, la educación en Latinoamérica, ha estado basada en un paradigma anglosajón que le ha impedido ser cooperativa y creativa. Una concepción individualista y competitiva de la vida, cuyas raíces culturales se encuentran en la base de las teorías que se han impuesto en el Mundo en los dos últimos siglos: la teoría darwinista de la evolución mediante la supervivencia del “más apto” y la teoría del libre mercado de Adam Smith. (NOTA 3)  Desgraciadamente, este paradigma se convirtió en dogma y, a pesar de que cada día surgen más señales de alarma sobre las graves repercusiones que esta concepción de la realidad ha tenido sobre el equilibrio de la Naturaleza y de las relaciones humanas, en las sociedades autodenominadas “avanzadas” ni siquiera se plantea la posibilidad de un cambio hacia una mentalidad cooperativa y solidaria que nos permita hacer frente a los graves problemas ambientales que se avecinan.
Howard Gardner, quien hace 25 años revolucionó las ciencias sociales con su paradigma de las “Múltiples inteligencias” y considerado uno de los 100 intelectuales más influyentes, crítica la educación materialista y busca crear las condiciones para transformar el mundo:(NOTA 4) “Estoy volcado a cuestionar asuntos éticos en las políticas públicas. Las escuelas y universidades, a diferencia de ayer, hoy son seculares y si bien ello tiene grandes ventajas, no existen ya fuerzas ideológicas o comunitarias que sean capaces de imponer un marco ético. A nadie parece interesarle moderar el poder hegemónico del mercado o de la tecnología. Los educadores y políticos continúan, como si el mundo no hubiera cambiado”, señala Gardner, investigador de la Universidad de Harvard, codirector del proyecto Zero que promueve el arte en la educación, e iniciador de “Goodwork”, que estudia y promueve empresas cuya excelencia está basada en la ética.
Asegura que quienes toman decisiones se preocupan por “el rendimiento” y “el potencial”, les interesa el desempeño en matemáticas o ciencias, desdeñan las humanidades y el civismo, y muy pocos se cuestionan qué clase de personas están formando.
En su nuevo libro “Las cinco mentes del futuro”, Gardner propone cinco tipos de mentes –disciplinada, sintética, creativa, respetuosa y ética–, que las instituciones educativas deberán cultivar para que las nuevas generaciones sean capaces de prosperar en el mundo globalizado.
“Vivimos en una sociedad metalizada en la que toda clase de datos fluyen por el ciberespacio, desde campañas de odio hasta revoluciones sin sangre. La educación es un asunto de valores y objetivos humanos y, paradójicamente, educamos para el mundo del pasado, en lugar de enfrentar los posibles mundos del futuro”.
Sostiene Gardner que las cinco mentes deberían estar contenidas en objetivos educativos. “Especialmente la mente ética, porque el conocimiento no nos convierte en seres morales. El nazismo nos restregó que las personas más “educadas”, engendraron la página más negra de la historia”.
“La semana pasada –agrega quien es autor de más de 20 libros– la presidenta de Harvard me comentó que el 50 por ciento de los egresados de Harvard van a Wall Street. Los mejores y los más brillantes, los futuros líderes, tienen como objetivo ser millonarios y enriquecer a las grandes compañías. Eso no es malo, pero deberíamos fomentar otros intereses, además de multiplicar la industria de los recipientes. Yo gano menos que un aprendiz de una de las grandes consultoras, y quizá en esto hay una lección poderosa”.
“Sospecho además que las grandes compañías reclutan a estos magníficos estudiantes por su creatividad y capacidad, buscan en ellos la forma de moverse “con legalidad” en asuntos inmorales. Impera un extraño sistema ético. Hoy prevalece una formación darwiniana y nos estamos equivocando” (nuestro énfasis).
En las disciplinas más diversas la tendencia es a educar en un nuevo paradigma de cooperación e interdisciplinariedad, que no se ha adoptado aún en Latinoamérica.
En su libro “Introducción al pensamiento sistémico con aplicación a la Administración creativa e innovadora”, los profesores Matjaž Mulej (NOTA 5) y Zdenka Ženko (NOTA 6) sostienen que “Los principios éticos de las sociedades preindustriales se basan en las experiencias de solidaridad de la familia ampliada (y de la comunidad), las ayudaba a sobrevivir y lo hacía mejor que la ética de la competitividad individualista de las sociedades y/o comunidades postindustriales. Es así porque la ética de solidaridad (preindustrial) suele no olvidarse de la interdependencia y proponen una metodología creativa de cooperación interdisciplinaria.
Desde hace ya varios años algunos investigadores y científicos notables han hecho notar todo lo anterior, pero la ortodoxia anglosajona es demasiado poderosa y no permitirá fácilmente un cambio de paradigma.
Como ejemplo, cuando se colocaron en Wikipedia los siguientes párrafos, fueron retirados de inmediato por los responsables de la página sobre la evolución de esta enciclopedia virtual:
“Nuevas teorías de la evolución artículos principales: La transformación de la evolución, La crisis latente del darwinismo.
A pesar de que el paradigma darwinista se encuentra arraigado profundamente en la comunidad científica, actualmente la biología, y por lo tanto la teoría neo-darwinista de la evolución, atraviesan por un periodo de crisis, dada su incapacidad para explicar satisfactoriamente los nuevos datos obtenidos de la bioquímica, la microbiología y la genética.
Los progresos en el conocimiento de la naturaleza, el control y la regulación de la información genética han puesto de manifiesto unos fenómenos de una enorme complejidad.
Las nuevas teorías científicas sobre la evolución, parten del estudio de los sistemas complejos (a los que pertenecen los sistemas biológicos), que no pueden ser sometidos a un procedimiento analítico reduccionista, pues su comportamiento emerge justamente del hecho de que constituyen una totalidad interdependiente y no de las propiedades de cada elemento particular.

A la luz de toda esta nueva información, no es necesaria una argumentación muy elaborada para llegar a la conclusión de que los conceptos, los términos y las hipótesis teóricas de la Genética de poblaciones pueden ser descartados como método de estudio de la evolución. No se está hablando de un problema menor, porque se trata de la única base empírica existente de la teoría evolutiva admitida actualmente por la inmensa mayoría de la comunidad científica.
Ante esta situación, se empieza ya a elaborar una base teórica sustentada en datos reales (no en hipótesis), que será capaz de integrar y explicar coherentemente, científicamente, los fenómenos y los procesos biológicos pasados y, como consecuencia, hará posible una mejor comprensión de los actuales”.

Experiencias como esta nos hacen pensar que en los países incluidos en la órbita económica, científica y cultural anglosajona, la resistencia por parte del poder establecido a este necesario cambio va a ser muy dura. Sin embargo, estamos convencidos que para Latinoamérica existe todavía la oportunidad de trabajar sobre nuevas bases, pues aunque según los autores citados anteriormente, “a los países en vías de desarrollo les urge establecer una ideología de cooperación y creatividad para poder después competir en el duro campo de la globalización”, nosotros pensamos que el verdadero reto del futuro no es el de “competir” en ningún duro campo, sino el de estar preparados para afrontar los cambios ambientales que se avecinan y para cambiar, por medio de la cooperación y la solidaridad, el mundo de la competencia y de los “más aptos” por una sociedad y una Naturaleza en las que haya sitio para todos.
Un fenómeno nuevo ha emergido. No son ya sólo especialistas e investigadores quienes proponen un cambio, ahora son lo propios estudiantes quienes están abriendo los ojos y esto se puede constatar en el manifiesto que han elaborado y reproducimos por ser sumamente interesante para quienes dirigen la educación en Latinoamérica, ya que el obsoleto paradigma actual llegó a través de la Biología y a través de ella tendrá que llegar el nuevo.


MANIFIESTO POR UNA BIOLOGÍA DEL SIGLO XXI

Los abajo firmantes, alumnos y ex–alumnos del Departamento de Biología de la Universidad Autónoma de Madrid, nos dirigimos a la comunidad científica y a la sociedad en general para llamar la atención sobre un problema que puede llegar a tener graves repercusiones en nuestra sociedad.
Existe, en la actualidad, una gran confusión en los fundamentos teóricos en que se basan las investigaciones biológicas y, como consecuencia, sus objetivos y aplicaciones, por lo que estas pueden llegar a ser peligrosas para la Naturaleza y para el ser humano.
Los descubrimientos recientes sobre la naturaleza y la complejidad de la información genética y de otros fenómenos biológicos, especialmente los relacionados con las actividades de bacterias y virus, resultan absolutamente contradictorios con las suposiciones sobre las que se sustentaba la base teórica de la Biología elaborada a principios del siglo pasado. Sin embargo, tanto la docencia como la investigación parecen seguir ancladas en las antiguas interpretaciones.
La explicación más inmediata de esta situación está en la especialización y falta de integración entre distintas disciplinas. Como consecuencia, desde el punto de vista de la docencia, se continúa la formación de nuevas promociones con criterios desfasados. Pero es aún más grave la repercusión en la investigación: se mantienen los planteamientos y los objetivos reduccionistas y, como consecuencia, las interpretaciones, que son absolutamente contradictorias con los nuevos datos. Esto supone una grave pérdida de tiempo en ciencia y un inútil despilfarro de inteligencias formadas y enfocadas con unas bases erróneas.
Queremos transmitir a la sociedad que el problema no se reduce a un debate científico. La vieja concepción competitiva y simplificadora de los fenómenos naturales ha llevado a graves problemas, como el avance de la resistencia bacteriana a los antibióticos debido a la consideración de la bacterias (que ahora sabemos que son extraordinariamente abundantes y fundamentales para el desarrollo de la vida) como agentes exclusivamente patógenos que había que eliminar. Los datos actuales nos han mostrado que los virus son todavía más abundantes, ubicuos y participativos en los procesos biológicos que las bacterias y que, al igual que éstas, su carácter patógeno responde a un desequilibrio de los fenómenos naturales. Por esto, las investigaciones orientadas sobre los viejos criterios reduccionistas y enfocadas con fines economicistas pueden constituir un grave peligro para la Naturaleza y para la Humanidad.
Queremos resaltar especialmente la distorsión que introduce la investigación con intereses en un rendimiento económico inmediato en el verdadero objetivo de la Ciencia: la profundización de los conocimientos al servicio de la Humanidad. La financiación privada de investigaciones orientadas a la obtención de patentes destinadas a la comercialización conduce a la precipitación de sus aplicaciones y a nuevos peligros potenciales, dada la desconexión de estos planteamientos reduccionistas con la realidad de los fenómenos de reciente descubrimiento. Por otra parte, esta dinámica induce al despilfarro de tiempo, dinero e inteligencia en investigaciones con fines absolutamente absurdos e inviables, como la pretensión de “crear” organismos artificiales, alargar la vida o seleccionar individuos supuestamente libres de enfermedades genéticas y otras de un cariz semejante, naturalmente, destinadas para el que pudiera pagarlo.
Finalmente, queremos llamar la atención sobre un fenómeno que está contribuyendo a aumentar, especialmente en la sociedad, la confusión sobre el problema que estamos denunciando: El debate darwinismo-creacionismo, que los darwinistas parecen especialmente interesados en difundir. Creemos que es un debate inútil, porque los científicos no debaten sobre creencias, sino sobre datos empíricos, pero que contribuye al reforzamiento social de las viejas (e interesadas) concepciones para evitar el verdadero debate: el de una concepción científica del Siglo XIX frente a una Ciencia del Siglo XXI.
Por todo ello, hacemos un llamamiento a la implicación de la sociedad en este problema y, muy especialmente, a la comunidad científica para poner fin a esta situación irracional en que se encuentra una ciencia cuyos conocimientos nos deben resultar fundamentales para hacer frente a los problemas que se avecinan, productos en gran parte de una concepción de la Naturaleza propia de épocas pasadas, y construir una Biología que nos conecte con la Naturaleza. Porque si la seguimos tratando como a una enemiga tenemos todas la de perder.
Firmado (NOTA 7)
 

 


(NOTA 1) Doctor en Biología y profesor de la Universidad Autónoma de Madrid

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(NOTA 2) Ingeniero Civil (UNAM), director del Instituto de Investigación sobre la Evolución Humana, A.C.

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(NOTA 3) Ver »Una nueva biología para una nueva sociedad«  http://www.iieh.org/sociedad/articulos_sociedad04.php

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(NOTA 4) Entrevista de Silvia Cherem S. Publicada en el diario Reforma, el 23 de febrero de 2008.

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(NOTA 5) Dr. Matjaz Mulej, Professor Emeritus (systems and innovation theory). University of Maribor, Faculty of Economics and Business. SI-2000 Maribor, P.O.Box 142, Slovenia. E-mail: mulej@uni-mb.si (Ch.-s 1-16, 18)

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(NOTA 6) Dr. Zdenka Ženko, Assist. Prof. (management and systems theory), University of Maribor, Faculty of Economics and Business. SI-2000 Maribor, P.O.Box 142, Slovenia. E-mail: zdenka.zenko@uni-mb.si (Ch. 17)

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(NOTA 7) Los nombres de los firmantes se pueden ver en http://www.iieh.org y en http://crimentales.blogspot.com/2008/02/manifiesto-por-una-biologa-del-siglo.html
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