| Introducción.
Es común escuchar en el discurso de los
docentes, diseñadores curriculares, ó de manera objetiva en la
lectura de documentos que sustentan los modelos educativos de
las universidades en nuestro país, que entre sus múltiples
propósitos se encuentra privilegiar en el perfil de sus
alumnos el desarrollo de habilidades para la investigación,
así como el trabajo colaborativo, sin embargo en la realidad
observamos que existe una discrepancia significativa entre lo
que postula el currículum institucional formal y lo que sucede
de manera cotidiana en las aulas universitarias. ¿Qué
prescriben los modelos educativos por investigación y trabajo
colaborativo? ¿Qué habilidades de colaboración e investigación
deben desarrollar los universitarios?. |
Sin la pretensión de encontrar respuestas
definitivas, pero sí con la intención de aproximarnos a su
reflexión, es que diseñamos una ruta cognitiva a través de otros
cuestionamientos que nos permitirán el tránsito por estos párrafos.
Iniciemos entonces por preguntarnos ¿qué es la universidad? y ¿qué
es un modelo educativo?.
Una universidad es el espacio en donde el estudiante vive, come y
conversa con otros estudiantes, aprende a socializar y a entender a
otros seres humanos como él. Sabemos que la triada
enseñanza-aprendizaje-evaluación no es la única función de la
universidad, es sólo una alternativa para enseñar a mujeres y
hombres a convertirse en ciudadanos, en responsables, y además, en
profesionales.
Las universidades han crecido a partir de escuelas, colegios,
seminarios o cuerpos monásticos que llevaban siglos de existencia,
esto nos permite comprender que la Universidad no se funda todos los
días, aunque el afán de la política de gobierno intente “venderlo”
como la simple apertura de recintos. La Universidad, como postuló
John Henry Newman (teólogo inglés, ó mejor dicho, hombre de la
iglesia como él mismo se consideraba, y autor del libro The Idea of
a University, cuya fructífera vida transcurrió entre 1801-1890), es
un templo para la enseñanza del conocimiento universal, en su
perspectiva la universidad no estaba allí para crear conocimientos,
su propósito era diseminar lo mejor de aquello que se pensaba y se
conocía del mundo.
Lo postulado por Newman origina una de nuestras primeras disonancias
cognitivas, entonces es que ¿las universidades no fueron concebidas
como lugares para la generación de conocimiento?, ó podríamos
encontrar en la temporalidad de las ideas de Newman la evidencia de
indicadores sobre la transformación en las funciones de la misma.
La universidad es un lugar para la comunicación y la circulación del
pensamiento, por vía del encuentro personal, en un campo extenso y a
partir de una de sus preguntas capitales: ¿qué clase de personas y
profesionales queremos formar? surgen una serie de indicadores que
en forma actual las Instituciones de Educación Superior (IES)
intentan agrupar en sus modelos educativos como habilidades,
actitudes y valores, los cuales lamentablemente sólo constituyen
parte de un documento institucional, es decir, no cobran vida.
Aclaro que no intento demostrar que los modelos educativos
universitarios sólo alcanzan ser representaciones mentales, ni
ingresar en la discusión de su validez, voy a intentar algo más
sencillo, aunque tal vez no menos importante, trataré de sintetizar
que son la investigación y la colaboración como dimensiones de los
modelos educativos de la IES, pero por el momento será necesario
definir al polisémico término: Modelo Educativo.
¿Qué es un modelo educativo?.
En la revisión bibliográfica encontramos una diversidad de
modelos educativos, en los cuales se incluyen o excluyen una serie
de elementos y/o dimensiones de acuerdo con la institución que los
plantea. Sin embargo, hasta el momento no localizamos una guía o
definición específica acerca de lo que un modelo educativo debe
considerar en su construcción, por tal motivo nos remitiremos a sus
acepciones desde la cotidianeidad, y lo que algunos autores desde
los estudios metodológicos consideran que es un modelo. En la
concepción de Yurén (1998), en la práctica cotidiana la palabra
modelo se entiende como:
-
Representación de un proyecto futuro
-
Perfección o ideal y
-
Muestras de una producción.
Sin
embargo, estas interpretaciones más allá de ser producto del
conocimiento común, observamos que su significado es análogo al del
campo de las ciencias y la metodología científica, los modelos “…representan
la teoría, muestran las condiciones ideales en las que
se produce un fenómeno al verificarse una ley o una teoría y, por
otro lado, constituyen una muestra particular de la
explicación general que da la teoría” (Yurén, 1998: 56). Asimismo
podemos observar que el Diccionario de la Real Academia de la Lengua
Española (2001) define la palabra modelo como un “esquema teórico”,
no es de extrañar que la misma Yurén nos oriente a definir el modelo
científico como una configuración ideal que representa una teoría.
Por su parte, en su libro la Investigación Científica, Bunge (1989),
explica lo que es un modelo a través del siguiente esquema:
De esta representación gráfica podemos observar entonces que la
teoría incluye modelos, y los modelos son una representación de la
teoría acerca de una realidad; es por ello que, resulta consistente
postular que “….los modelos son medios para comprender lo que la
teoría intenta explicar, enlazan lo abstracto con lo concreto” (Yurén,
1998:57).
Ahora bien, la principal actividad de las investigaciones
científicas es la construcción de modelos que puedan explicar la
realidad en que vivimos (sea vista desde el paradigma positivista o
no, para las ciencias fácticas o formales).
En este sentido, podemos definir al término “modelo educativo” como
la representación abstracta de una realidad educativa, que a la luz
de una o varias teorías tratan de explicarla; produciendo metas,
visiones, propósitos y objetivos que una institución, en este caso
la universidad, tiene la expectativa de alcanzar en el futuro.
Las dimensiones de investigación y colaboración en las IES.
¿Cómo conciben los modelos educativos de la IES el desarrollo de
habilidades para la investigación? ¿Por qué deben desarrollarse las
habilidades de investigación en los estudiantes? y ¿cómo lograr el
aprendizaje y/o trabajo colaborativo en investigación?.
|
Generalmente, y con la
fortuna de existir como filosofía educativa en las IES, la
práctica de la investigación tanto en el nivel de licenciatura
como en postgrado, se torna en una actividad individualizada
en donde el alumno reflexiona sobre su objeto de estudio,
construye su problema de investigación y realiza su trabajo de
campo en solitario. Durante ésta experiencia académica su
posibilidad de interacción y diálogo se reduce a la relación
entre asesor - alumno, guía - aprendiz ó de acuerdo con el
modelo de enseñanza aprendizaje tradicional: en el binomio del
experto y el novato. |
Posteriormente en el ámbito laboral al investigador incipiente se le
demandará poseer habilidades para la comunicación efectiva,
argumentación, administración del tiempo, prospectiva, pensamiento
crítico, el liderazgo, y si opta por la investigación como actividad
principal, que sea capaz de formar ó participar en una red y/ó
equipo de trabajo y lograr acuerdos teórico –metodológicos–
laborales (inter, trans y multidisciplinares) para llevarla a feliz
término. La realidad es que su trayectoria universitaria no fue el
espacio idóneo para fermentar los conocimientos y capacidades para
lo que se le está requiriendo.
¿Cuál debe ser nexo entre estos dos tipos de habilidades? –y
destacamos el “deber ser” como elementos prescriptivos de los
modelos en cuestión– ¿se trata de un intento deliberado de los
modelos educativos por aproximarse a la interdisciplina y
transdisciplina?
Sin caricaturizar los procesos académico –universitarios, la
pretensión es la reflexión en torno a la congruencia entre lo
declarado por los modelos de las IES y la planeación y ejecución de
acciones para su logro, así como el análisis de la ventaja
competitiva de las mismas al formar alumnos interesados y capaces de
desarrollar actividades de investigación en su área de especialidad
y con las competencias básicas (aunque confieso cierta reticencia al
término) para trabajar en manera colaborativa.
En el aprendizaje colaborativo existen elementos básicos, entre los
cuales podemos mencionar la interdependencia positiva, el desarrollo
de habilidades sociales, la responsabilidad individual, la
interacción cara a cara (ó virtual, ahora con la posibilidad que nos
brinda la tecnología) y el procesamiento grupal, entre algunos de
las más importantes.
De acuerdo con lo anterior los cuestionamientos son: ¿cómo los
modelos de las IES responden a ello? asimismo ¿cómo los modelos
educativos conciben compartir talentos entre sus alumnos? ¿de qué
manera desarrollan la habilidad en los estudiantes para la toma de
decisiones grupales? ¿qué habilidades sociales desarrollar en sus
alumnos? que dicho sea de paso, generalmente lo que preocupa
“evaluar” en los exámenes de admisión a las universidades son las
habilidades de razonamiento verbal y matemático.
Por otra parte, al abordar el tema de la investigación en las IES,
partimos del análisis de sus creencias como culturas
organizacionales, específicamente de cómo comparten y viven sus
integrantes los valores que constituyen su identidad, intentando
comprender específicamente aquellos que podrían permitir el cambio y
la creatividad. En este sentido su forma de trabajo generalmente se
localiza en tres niveles básicos: el de las acciones, el de las
políticas y las creencias. Si pensamos por ejemplo, en procesos de
cambio, las modificaciones de las acciones producen cambios
localizados y específicos; en contraste, las modificaciones en las
políticas generan transformaciones amplias que involucran acciones
múltiples; los cambios en las creencias producen a su vez, políticas
diversas y proveen una plataforma amplia de reflexión para todo
cambio, incluyendo los culturales. Las creencias en ocasiones, no
son conscientes y se esconden en las palabras. A manera de ejemplo
podemos decir, una creencia tan sencilla como “La universidad es el
lugar donde se alienta la investigación”, que todos estaríamos
dispuestos a aceptar, puede adquirir significados totalmente
distintos, puede significar que una de sus funciones sustantivas sea
la investigación (que suponemos debería serlo), pero entendida ésta
como una actividad que realizan docentes en centros especializados,
es decir, fuera de la cotidianeidad de las aulas. En forma análoga
pensar que la investigación sólo debe concretarse en
“resolver problemas” y tener “temporalidad” y, por tanto, determinar
que la misma en términos institucionales dure “un ó dos años” y que
solucione problemas de la propia universidad (sobre todo en los
casos de la investigación educativa) resultan a todas luces
concepciones muy pobres de lo que significa investigar.
| El análisis de creencias
es básico para comprender mejor el papel de las instituciones
educativas y establecer con claridad sus metas en todos los
niveles. ¿Qué significa por ejemplo la expresión “nuestra
universidad debe fomentar la investigación y el trabajo
colaborativo”? (ya no hablemos de cuestionar la
transversalidad, el constructivismo, la educación integral,
etc). Alguien puede interpretar eso como “incluyamos más
materias de metodología y desarrollo humano en el plan de
estudios”; otros como “hagamos que los alumnos sean reflexivos
y cooperativos”, etc. |
Es complejo responder, y mas aún al intentar comprender las
identidades regionales de las IES y sus necesidades de respuesta
comunitaria. Sin embargo, no escapa la pregunta, es que ¿los modelos
dan respuesta parcial a su realidad? y por tanto ¿la visión de
realidad de sus egresados también deben entenderse en ese sentido?.
Conclusión.
A manera de conclusión podemos expresar que las IES han iniciado con
el rediseño de sus modelos educativos, con el replanteamiento de
habilidades, actitudes y valores como dimensiones a considerar en la
formación de sus alumnos, así como el empleo de recursos
tecnológicos y la implementación de estrategias didácticas que van
más allá del modelo educativo tradicional, ahora es necesario que la
universidad, reinvente y/o rediseñarse su función, en virtud de que
la época que nos tocó vivir presenta una dinámica de cambio que
probablemente es más rápida que nuestra capacidad de respuesta y
adaptación. Un encargo importante para la universidad es que genere
una visión holista y plural para lograr lo que la sociedad le
demanda, entre ello, la articulación entre investigación y
colaboración. Esta visión de universidad, como el término lo indica,
es un saber mirar el porvenir de las IES y prever cómo nos queremos
visualizar en el futuro, compartiendo en la construcción y
generación de conocimiento ó dependiendo de lo que se
encuentra fuera de nuestras fronteras para la comprensión y
resolución de problemas en todas las disciplinas del saber.
No podríamos dejar de terminar nuestra reflexión con un nuevo
cuestionamiento ¿es que las instituciones educativas no aprenden?
Sabemos que las organizaciones “inteligentes” deben de conocerse a
sí mismas a través de indicadores e investigaciones dirigidas. El
análisis de conocimiento debe ir orientado a identificar las zonas
obscuras de operación y de logros obtenidos. Su objetivo es
identificar las causas últimas que generan problemas para tomar
decisiones. El conocimiento también debe estar direccionado más en
torno del medio ambiente y de las tendencias que se proyectan a
futuro. Lo anterior necesariamente requiere del ingrediente de
creatividad e innovación. Una organización que pueda hacer frente a
los cambios requiere de un gran poder de flexibilidad y de
movilización hacia una cultura creativa. La creatividad ayuda a
generar el valor agregado de cualquier institución y alienta la
superación de todos sus integrantes. Dirigir el esfuerzo de las IES
a este logro posiblemente les permitirá tener:
-
Docentes y personal de apoyo más satisfechos.
-
Mayores oportunidades de aprendizaje colaborativo y
multidisciplinario.
-
Ambientes
de innovación más propicios para la investigación.
-
Mayor rapidez y flexibilidad de respuesta a las necesidades de los
estudiantes y de la sociedad en general.
Sirva como epílogo de esta modesta aportación para el Congreso
Ciencia y Humanismo celebrado en la UIA, lo que hace algún tiempo
leía de Porter : “se hace aquí un llamado a que los actores
principales de la educación superior recuperen la capacidad de crear
un nuevo futuro, con sensibilidad artística, es decir, haciendo otro
uso de la imaginación y con base en las alternativas que somos
capaces de visualizar, asimismo, que el gobierno y sus políticas
educativas, en vez de intentar predecir y fantasear con metas y
objetivos inverosímiles un futuro que corresponde al que visualizan
las agencias internacionales, sirvan para construir caminos y para
transitar por ellos hacia ese futuro cuya creación es resultado de
la acción individual y colectiva, surgida de nuestro conocimiento
local y de un regionalismo crítico” (Porter, 2003:51) .
(NOTA
1) Este artículo fue presentado
en el Congreso Internacional "La ciencia y el humanismo en el siglo
XXI: Perspectivas" con sede en la Universidad Iberoamericana, los
días 31 de marzo a 2 de abril de 2006.
[al
texto]
Fuentes de
consulta.
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Científica: su estrategia y su filosofía. Barcelona: Ariel.
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educativa. El pensamiento crítico: cómo fomentarlo en los alumnos.
México: Pax.
- Ferrer, J. (2004).El compromiso social
de la universidad en el siglo XXI. Ponencia presentada en
Internacional Barcelona Conference on Higher Education. En red.
Recuperado en: http://www.guni-rmies.net/guni2004/pdfs/discurs%20rector/discursrector.pdf.
Consultado el día 8 de noviembre de 2004.
- ITESM (2000). Aprendizaje colaborativo.
Las estrategias y técnicas didácticas en el rediseño. México:
Dirección de investigación y desarrollo educativo de la
Vicerectoría Académica, Sistema Instituto Tecnológico y de
Estudios Superiores de Monterrey.
- Millán, A.; Rivera, R.; Ramírez, M.S.
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México: Trillas.
- Morales, J. (2004). Conciencia, el plus
que ofrece la UIA. El Financiero en línea. En red. Consultado
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- Newman, J.H. (2002). Acerca de la idea
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- Porter, L. (2003). La universidad de
papel. México: Centro de Investigaciones Interdisciplinarias
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- Real Academia Española (2001).
Diccionario de la Lengua Española. En red. Recuperado en: http://www.rae.es/.
Consultado el 2 de mayo de 2004.
- Rodríguez, M. (2003). John Henry Newman
y su idea de la universidad. Revista Cristianismo, universidad
y cultura. No. 7. Enero-junio, 2003. Madrid, España. En red.
Recuperado en: http://www.encuentra.com/includes/documento.php?IdDoc=4725&IdSec=552.
Consultado el 15 de diciembre de 2004.
- Yurén, M.T. (1998). Leyes, teorías y
modelos. México: Trillas.
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